sábado, 11 de junio de 2016

"Los Martínez Gómez de Saravia"






Perdida entre las montañas de Burgos, la minúscula villa de San Martín de las Ollas desgrana memorias del Romancero y del Cid, de infantes y condes, la historia y la gloria de Castilla la Vieja rebosando entre las piedras de un rincón de la ilustre memoria donde las ruinas de campanarios y torreones góticos denuncian la inclemencia devastadora de los siglos.

En ese remoto rincón de Castilla nace por 1740 Fernando Martínez, hijo del matrimonio formado por los nobles lugareños Gregorio Martínez y Ana María Alonso de la Peña. Antes de cumplir 30 años ya está en Buenos Aires, donde se casa con Martina Gómez de Saravia, dama de abolengo hispano-criollo, hija de don Pedro Gómez de Saravia y Martina Quijano y Palacios.

En 1770 el matrimonio se instala en Montevideo, "residente y del comercio" de esta ciudad, Martínez compra en ese año un terreno urbano a Francisco de Lores. Tres años más tarde es el Alférez Real del Cabildo y más adelante se le hallará invariablemente mencionado en los documentos con su grado de Capitán de Milicias.

Tiempo más tarde, Fernando Martínez adquiere extenso latifundio entre los ríos Yí y Negro. Aquellos campos comprenden la friolera de casi un millón de cuadras, extendiéndose por la costa del río Yí, desde la barra del Caballero hasta el Antonio Herrera, sigue aguas arriba llegando al Chileno y por este al río Negro hacia la desembocadura del Mollecitos donde remonta la Cuchilla Grande hasta el Yí nuevamente. Sin lugar a dudas se esta ante una colosal fortuna en campos, acaso una de las más opulentas del virreinato, la cual no fue ajena al mal llamado y peor ejecutado "Reglamento de Tierras de 1815" que no fuera más que un despojo de tierras y reparto de un botín, siendo “confiscados” y repartidos parte de los campos pertenecientes a los herederos de la Casa Martínez Gómez de Saravia.

Desde su afincamiento en Montevideo, la casa de Fernando Martínez Alonso de la Peña y Martina Gómez de Saravia empieza a poblarse de hijos. En 1774 viene al mundo Fernando Félix, que habrá de morir muy joven; en 1777, Diego Martín; en 1781 Tomasa Josefa Petrona, dos años después, Alejandro María, quien permanecerá soltero; en 1789 Saturnina María Francisca; en 1797 María del Carmen Feliciana Francisca de Paula; y en 1800 María Mercedes Ramona Juana Josefa, soltera. Intercalados con éstos otros seis hijos del matrimonio que murieron en la infancia, aparecen también bautizados en la Catedral de Montevideo.

De los hijos, los que se casan lo hacen formando hogares de campanillas:

Tomasa Josefa Martínez Gómez de Saravia, contrae matrimonio con Domingo de Allende Salazar.

Saturnina María Francisca Martínez Gómez de Saravia, contrajo matrimonio con el Dr. León Policarpo de Pereda y Saravia, abogado, graduado en Chuquisaca, quien se desempeñó como asesor general y auditor de Guerra de la presidencia de Quito y como oidor honorario de la Real Audiencia de Guatemala. Hermano del Sacerdote, canónigo y teólogo Manuel José de Pereda y Saravia, el cual había nacido el 28 de marzo de 1778 en Buenos Aires, estudió Filosofía y Teología y en Chile concluyó los estudios y se graduó como bachiller en 1800. De vuelta en su país, tomó los hábitos sacerdotales y hacia 1804 ya se desempeñaba como ayudante del cura de Quilmes. Asimismo, entre 1801 y 1810 se desempeñó como secretario del Colegio Real de San Carlos, sucediendo en esa función a su mencionado hermano. Hacia fines de 1809 figuraba como capellán del Batallón de Artillería Volante y desde 1813 fue secretario del Seminario Conciliar. Fueron hijos de don Manuel Santos Pereda y María Antonia Pérez de Saravia.
De la unión de León y Saturnina nace su primogénito León de Pereda Martínez, quien forma un hogar patricio el 14 de septiembre de 1834 al tomar la mano en matrimonio de Casiana Arrúe López de Castilla -Hija de José Antonio Arrúe de Ipenza -(Descendiente de Martín Arrúe Olaso Irazusta y Ana Francisca de Ipenza Campos y Arteaga)- y de doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres, criolla de rancio abolengo hispano. Al igual que don Fernando Martínez, José Antonio Arrúe de Ipenza, compartía su fidelidad hacia la Corona, lo que les valió ser catalogados como "Mal Europeos y Peores Americanos", produciendo el despojo de sus tierras, las cuales comprenden entre otras a la histórica estancia "Azotea de Arrúe", donde el General Artigas y sus tropas se alojaron y el 25 de noviembre de 1813, para firmar con los delegados de Manuel de Sarratea, el "Pacto del Yi", en el cual Artigas, quedaba designado como Jefe del Ejército Oriental.

De la unión de León de Pereda Martínez y Casiana Arrúe López de Castilla nacen hijos, Ema, Casiana y Enrique Pereda Arrúe, quedando mayor registro de los dos últimos.

Casiana María de los Dolores Pereda Arrúe, nacida en Montevideo el 21 de septiembre de 1836, recibiendo los óleos baustizmales por parte Juan Ciriaco Silverio Otaegui, Cura Rector de la Iglesia Matriz de Montevideo, el 7 de noviembre del corriente año. Siendo sus padrinos don Juan Gualberto García Susviela, a nombre de don Juan Bernardino Arrúe López de Castilla, y doña María de los Ángeles Arrúe López de Castilla de Cordero Mendoza.
En 1865, Casiana produce un enlace patricio al entregar en su mano en matrimonio al militar, parlamentario y periodista Eduardo Flores García, nacido en 1842. -Hijo del Gral. Venancio Flores y María García Zamora.-Hermano de Segundo Flores García, marido de Josefina Reissig y de Agapita Flores García, casada con Manuel Solsona y Lamas -(Nieto pat. de Manuel Solsona y Alzáybar y Micaela Jáuregui Elizondo y Pagola; descendiente por línea materna de mat. del patricio Luis Lamas y Josefa Dominga Alfonsín).
Eduardo Flores, había nacido en Montevideo en el año 1842, siendo el cuarto hijo varón del Gral. Venancio Flores, militar y político uruguayo perteneciente al partido colorado, luego presidente de la República en dos períodos. Junto a su padre, supo del exilio en Argentina, donde fue educado en el prestigioso Colegio Concepción del Uruguay, hasta que en 1863, su padre, decide ponerse al mando del movimiento revolucionario contra el gobierno de Berro y Eduardo lo sigue en esta campaña hasta su fin en 1865. Al concluir triunfante la revolución, luce galones de Teniente 1ero de Caballería, el 19 de mayo de 1865, asciende a Capitán de línea y el 22 de agosto a Sargento Mayor, prestando servicios en la campaña contra el Paraguay, después de haber asistido en la Batalla de Yatay. El 5 de septiembre del mismo año, el Gobernador delegado, el Dr. Vidal, lo nombra Edecán del Gobierno, pero en noviembre del próximo año pasó a figurar entre la lista de inválidos.
En 1870, viaja a Europa donde por cuatro años se dedicó a giras ilustrativas y tomó cursos libres. A su regreso trajo consigo una moderna y completa imprenta, la cual daría nacimiento a el diario principísta "La Idea", donde en el gobierno de Ellauri, escribiría acompañado de su hermano Segundo y Alfredo Dupont. En marzo de 1874, solicitó su baja del ejército donde revistaba como inválido, donando a la Nación, de éste modo, los sueldos que le correspondían. En 1875, cuando las tensiones políticas se agravaban día a día, el gobierno de Ellauri, emprendió personalmente contra los periodistas adversarios, y los tres redactores de "La Idea", fueron incluidos en la lista de ciudadanos que debían marchar deportados a La Habana, el 24 de Febrero de a bordo de la Barca de Puig, transformada en transporte nacional de guerra, lista que ya incluía al resto de los hijos del Gral. Ricardo Flores (Teniente del ejército contra Timoteo Aparicio); Segundo Flores -(Militar previamente desterrado a la Argentina); y Fortunato Flores - (Jefe de caballería en Estero Bellaco), junto a otras personalidades de la talla de José Pedro Ramírez - Director de El Siglo; Juan José de Herrera - Ministro del Gobierno de Berro; Agustín de Vedia - Director de La Democracia; Julio Herrera y Obes - Secretario de Venancio Flores en la guerra del Paraguay; Aureliano Rodríguez Larreta - Diplomático en Brasil; Juan Ramón Gómez Calvo- Senador y Ministro, hermano del héroe de Paysandú; etc, etc. En 1877, se halla conjuntamente, con el Dr. Anacleto Dufort y Álvarez, como director de "La Revista Americana", año en que aparece circulando en las calles nuevamente "La Idea".

En 1894, representó en la 18 Legislatura, al departamento de Flores, y ocupando un cargo administrativo que sirvió muchos años, dejó de existir un 11 de marzo de 1913, luego de soportar una cruel dolencia que puso a prueba el temple de espíritu del honrado y siempre bien intencionado Eduardo Flores.

De la unión de Casiana y Eduardo, nacen seis hijos:

Candido Venancio Flores Pereda, nacido en Montevideo el 3 de octubre de 1867.

Casiana María Flores Pereda, nacida en Montevideo el 2 de septiembre de 1868 y bautizada en la Iglesia Matríz de Montevideo el 21 de febrero de 1870, siendo sus padrinos, Segundo Flores y Ema Pereda Arrúe.

Eduardo Flores Pereda, nacido en Montevideo el 29 de agosto de 1873.

María Blanca Eduardina Flores Pereda, nacida en Montevideo el 20 de noviembre de 1875.

León Flores Pereda, nacido en Montevideo el 26 de junio de 1877.

Bartolomé Felipe del Corazón de Jesús Flores Pereda, nacido en Montevideo el 22 de abril de 1879.

Enrique Francisco del Corazón de Jesús Pereda Arrúe,- Militar uruguayo, de inquebrantable entereza cívica, nacido el 25 de octubre de 1843 y muerto en 1893. Forma un hogar principal cuando el 2 de junio de 1869 en San Pedro del Durazno se une al clan patricio de los Castellanos al tomar la mano en matrimonio de Emilia Castellanos Morales, gente de vieja raigambre en ambas márgenes del Plata, descendiente del Dr. Francisco Remigio, hombre adicto al movimiento revolucionario de 1810, asesor del Cabildo de Buenos Aires, integrante en la Banda Oriental de la Junta Municipal Gubernativa en 1813, Diputado en el Congreso General Constituyente de 1824, entre otros múltiples cargos. Hija de Eduardo Castellanos Elías y Emilia Morales Irigoyen, hermana de Eduardo Castellanos, marido de Clara Balparda y de Alfredo Eustaquio Castellanos, quien toma estado con Concepción Muñoz -hija del Dr. Enrique Muñoz Herrera y de Dolores Liberata Vidal y Batlle, siendo padres entre otros de Raúl Castellanos Muñoz, casado con María Elina Etchebarne Navarro, ascendentes de Elina Castellanos Etchebarne, unida en matrimonio a Alejandro Gallinal Heber, ex embajador en Portugal y el Vaticano, -(hijo de Alejandro Gallinal y de Elena Heber Jackson, esta última hermana de Arturo Heber Jackson, casado con Blanca García Sotelo, hija de un primo hermano de Enrique, Guillermo Bernardo Justo García Arrúe, distinguido militar, jefe de la División Nro. 13 de Aparicio Saravia, nieta de Juana María Arrúe López de Castilla de García Susviela.
Enrique, había iniciado su carrera de armas en 1863 en el ejército revolucionario del Gral Venancio Flores contra el gobierno de Berro y Aguirre, en aquel alzamiento que el Gral. bautizó como "Cruzada Libertadora", luchando junto a su cuñado Eduardo Flores y enfrentado a su primo hermano, el Capitán blanco, Adolfo Areta Arrúe y a su primo político, el Gral. Carlos Lacalle y Zelayeta, que se encontraban sirviendo a la Defensa de Paysandú, este último marido de su prima hermana, Celestina Areta Arrúe, -(bisabuelos del Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera). Luego de que sus filas salieran triunfantes logra reconocimientos que inmediatamente en 1865 hacen que pase a formar parte de la 'División Oriental' en la guerra de Paraguay. Hecha toda la campaña de Corrientes, penetró con los ejércitos aliados en territorio enemigo, y después de actuar en la terrible lucha que señala el avance a la Triple Alianza rumbo a Asunción, donde el capitán Enrique Pereda Arrúe, tuvo su gran momento militar en el asalto del Boquerón del Sauce, en esa sangrienta batalla del 18 de Julio de 1866. Muerto su jefe, el Coronel León de Palleja, sobre las propias trincheras paraguayas, fuera de combate ya el 2do jefe y el capitán ayudante, Pereda, como capitán de la 1era compañía, asumió el mando del Florida, y en medio del fragor de la pelea, bajo la lluvia de balas paraguayas, ordenó presentar armas al cuerpo del jefe que sus soldado retiraban de la línea.

Coronel Enrique Pereda Arrúe
Rindiendo honores en el campo de batalla del Boquerón al Cnel. León de Palleja 


El diezmado batallón, suspendiendo por un instante el fuego, rindió los honores como en una parada. Ese honorable acto envolvió en una aureola de heroicidad la figura de Enrique Pereda Arrúe desde aquel día, y al regresar de la campaña Montevideo victoreó por las calles al valiente entre los valientes capitán del Florida, de fina silueta, casi frágil y fisonomía dulce, que no contaba todavía con 24 años.

Promovido a sargento mayor, se lo nombra 2do jefe del Batallón General Flores, en los tempestuosos días de febrero de 1868, y siendo secretario del General José Gregorio Suárez, en la campaña contra el caudillo blanco, siendo portador del parte de la victoria del Sauce.

Nombrado Teniente Coronel en 1872, el 23 de diciembre de ese mismo año entra a desempeñar funciones de Oficial Mayor del Ministerio de Guerra, sirviendo el puesto hasta que el nuevo presidente José E. Ellauri, le da el cargo de Jefe Político y de Policía de Montevideo, en marzo de 1873. Después del golpe de cuartel del 15 de enero de 1875, culminación de un movimiento respaldado por las fracciones netas de los partidos tradicionales, que trajo la deposición de Ellauri, Pereda acompañó al presidente legal a ausentarse a Buenos Aires, sin volver al país hasta fines del 76, cuando abre su escritorio de negocios de bolsa bajo la firma de "Pereda y Lastarria", con el cual le va muy bien, pero sin sentir que es su pasión, decide partir a Europa, haciendo de su residencia España y Francia, en esos años aprovecha la ocasión para asistir a cursos de formación militar en el arma de infantería. De regreso en el año 81, retorna a las filas del partido colorado cuando su amigo, el Dr. Julio Herrera y Obes se puso a la obra de reorganizarlo.

En 1886, el gobierno del General Tajes le concedió la efectividad de Teniente Coronel, y más tarde, el propio Dr. Julio Herrera y Obes, electo Presidente de la República, lo ascendió a Coronel el 6 de agosto de 1891, nombrándolo después, miembro del Consejo de Guerra Permanente y de la Comisión Calificadora de Retiros. Cargo que pudo apenas desempeñar por pocos meses, ya que luego de un viaje a Europa por cuestiones de salud, la muerte que de cerca había visto tantas veces en los campos de batalla, puso fin a su existencia el 29 de diciembre de 1893.

Una calle del capitalino barrio de Atahualpa evoca a este militar excepcional, caballero sin tacha, de rectilínea conducta, valeroso y modesto sobre toda ponderación.

María del Carmen Feliciana Martínez Gómez de Saravia, unida en matrimonio al Teniente Coronel de los Reales Ejércitos, Ambrosio del Gallo, militar del ejército español que combatió en la guerra de Independencia Argentina. Había embarcado el 5 de mayo de 1813 rumbo al Río de la Plata junto al regimiento Lorca, un escuadrón de granaderos a caballo de Galicia y un destacamento de artillería, a bordo de cuatro fragatas mercantes convoyadas por la fragata de guerra Prueba, al mando del capitán de navío Francisco Javier de Ulloa, llegando a Montevideo el 23 de agosto del corriente año. Padres de Doña Filomena del Gallo y Martínez, unida en matrimonio a Juan Bautista Cabarrús y Escalante, hijo de Juan Baptista Cabarrús y Cacho de Herrera, Integrante del Real Tribunal del Consulado de Manila, de origen francés y primo carnal del conde de Cabarrús, ministro del rey José Bonaparte.

Por último el más destacado de este linaje fue Diego Martín Martínez Gómez de Saravia, quien inicia su carrera militar al servicio del Rey, figurando como Alférez de Caballería en 1812. Tiene ochenta y cuatro años cuando dicta su testamento el 16 de mayo de 1862 antes Carlos Casaravilla, dejando una caudalosa fortuna en campos, parte de la monumental propiedad paterna.

Se había casado con Bonifacia Martínez, santafecina, hija de Baltasar Martínez y María Ignacia Morlíus Crespo- esta última hermana de Agustina Morlíus Crespo, casada con Esteban Justo García de Zúñiga, (de la rama de Mateo, el que fue Gobernador de Entre Ríos) -abuelos de Clara García de Zúñiga García de Zúñiga, unida en matrimonio a Tomás Manuel de Anchorena, y estos de Joaquín Samuel del Corazón de Jesús de Anchorena Riglos, Presidente de la Asociación Rural, del Jockey Club de Buenos Aires e Intendente de esa ciudad. Casado con Sara Justa Madero Arteaga, descendiente de Carlos Anacleto de Arteaga Gómez y hna de Guillermo Víctor Madero Arteaga, marido de Magdalena Rosa García Calvo, descendiente de Juana María Arrúe López de Castilla de García Susviela.


Los hijos de Diego Martín y Bonifacia se llamaron:

Dolores Martínez Martínez, casada con su tío materno Tomás Martínez Morlíus.

Fernando Martiniano Martínez Martínez, Capitán de Artillería al momento de casarse en Las Piedras el 25 de agosto de 1851 con su prima hermana Lucía de Álzaga Martínez.

De esta unión nacen:

Fernanda Martinez Álzaga.

Delia Martínez Álzaga.

María Sofía Martínez Álzaga.

Lucio María Martínez Álzaga, nacido el 8 de abril de 1860, casado con María Luisa Aguirre. Padres de Luis María Martínez Álzaga Aguirre, quien contrajo matrimonio con Teresa Secco.
María Elena Martínez Álzaga, nacida en 1862.

Edelmira Martinez Álzaga, quien en Montevideo, el 13 de mayo de 1871 forma un nuevo entroque clánico al entregar su mano en matrimonio a su tío Martín José de Álzaga Martínez, abogado de profesión. De esta unión nace el 13 de mayo de 1873, María Lucía de Álzaga Martínez, siendo bautizada en la parroquia San Francisco de Asis de Montevideo el 21 de agosto del mismo año. Apadrinada por el Gral. Don Lucas Moreno y Lucía de Álzaga Martínez.
Baltazar Martínez Martínez, de quien no quedan mayores rastros en Uruguay.

Mariano Gumersindo Martínez Martínez -uno de los fundadores en 1871 de la Asociación Rural del Uruguay.

Francisco de Paula Martínez Martínez, toma estado el 2 de febrero de 1856 con su prima hermana Cecilia de Álzaga Martínez, -hermana de Lucía y Martín, e hijas de Cecilio de Álzaga Carrera -(Nacido y bautizado el 21 de noviembre de 1785 en Buenos Aires, donde realizó sus estudios en el Real Colegio de San Carlos, dedicándose luego a los negocios asociado con su padre. Enemigo de las ideas revolucionarias de Mayo de 1810 se incorporó en 1811 a las tropas realistas de Montevideo donde prestó servicios de patrullaje hasta el 2 de Noviembre del mismo año. Vuelto a Buenos Aires participó en la famosa conspiración tramada por su padre, logrando huir a Montevideo luego del fracaso de ésta. En Montevideo se alistó en las Milicias de Artillería emigrando a Río de Janeiro luego de caída la misma, donde permaneció entre 1814 y 1818. Radicado en Cádiz, España, en 1819 fue autor de un plan de reconquista del Río de la Plata fechado en Cádiz el 21 de enero de 1825 que se titula “Apuntes sobre la Revolución de Buenos Aires y medios de sofocarla por sus mismos secuaces”, que fue archivada sin mayor estudio. Asimismo elaboró un proyecto de Código de Comercio para la República Oriental del Uruguay. Muere en Cádiz, España, hacia 1845); y de Francisca Antonia Martínez Morlíus, casados el 20 de junio de 1821 en Montevideo.
Nieta paterna del célebre ajusticiado don Martín de Álzaga y Olavarría, héroe de la Defensa, quien fuera un riquísimo comerciante, estanciero y político español de importante actuación en el Virreinato del Río de la Plata, especialmente por su participación en el rechazo de las Invasiones Inglesas. Cuando en 1806 se produjo la primera de las Invasiones Inglesas en Buenos Aires, puso su fortuna al servicio de la Reconquista. Organizó un grupo de conspiradores, el que se unió a otros que tenían el mismo objetivo, formados también por poderosos comerciantes, como Anselmo Sáenz-Valiente y Juan Martín de Pueyrredón. Cuando Santiago de Liniers llegó desde Montevideo y comenzó la Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto, apareció de repente el ejército secreto de Álzaga y los ingleses fueron rápidamente vencidos. La rendición de Beresford no tardó en llegar salvándose el Virreinato del Río de la Plata del dominio de la corona británica. (Cabe resaltar que cuando Liniers redactó las capitulaciones exigiendo a los ingleses su rendición, al leerlas don Martín de Álzaga, este, le indicó que faltaba en las mismas la retirada de los ingleses de Montevideo. Ante la observación, Liniers argumentó que ese pedido podría parecer desmedido y hacer fracasar el acuerdo con los británicos que todavía contaban con medio ejército sin emplearse y la flota en el río. Sin embargo Martín insistió y logró que en esta cláusula figurara además de la rendición de Whitelocke, el abandonar en un plazo de dos meses a Montevideo. De no ser así, esta ciudad hubiese quedado como enclave de la monarquía británica en el Río de la Plata.

Esa participación fue decisiva para que Montevideo fuese devuelta por parte de los ingleses. Las tropas británicas se retiraron de Buenos Aires y el 9 de septiembre de 1807, abandonarían la Banda Oriental).

De Francisco de Paula y Cecilia son hijos:

María Martínez Álzaga.

Sofía Martinez Álzaga.

María de los Ángeles Martínez Álzaga, nacida el 26 de febrero de 1858 y bautizada el 2 de abril de 1859 en la Parroquia San Francisco de Asís de Ciudad Vieja. Siendo sus padrinos, sus tíos Fernando Martiniano Martínez Martínez y Lucía de Álzaga Martínez.
Juan Francisco María Martinez Álzaga, nacido en Montevideo el 12 de octubre de 1860, y bautizado el 10 de noviembre de 1860 en la Parroquia San Francisco de Asís. Siendo sus padrinos, Juan Cayetano García de Zúñiga García de Zúñiga y su abuela paterna, doña Bonifacia Martínez Morlius de Martínez Gómez de Saravia.
Diego Julián Martínez Martínez, forma en 1856 otro enlace patricio al tomar la mano en matrimonio de Edelmira Areta Arrúe, hija de Juan Manuel Areta Landuaceres, descendiente de primeros pobladores, nacido en 1800, miembro de la Hermandad de la Caridad y Capitán de las Guardias Nacionales al servicio del gobierno del Cerrito durante la Guerra Grande, casado el 25 de julio de 1828 en la Iglesia Matriz de Montevideo con Celestina Arrúe López de Castilla.

En el año 1879 consta el matrimonio de su unigénita, Edelmira Martínez Areta con Juan Pedro Méndez-Caldeira de la Torre, -Descendiente de aquella distinguida familia que en mayo de 1811, junto a otras treinta familias de las más representativas del patriciado resultan afectadas por ser simpatizantes de la insurrección. Hijo del Tte. Coronel Pantaleón Méndez-Caldeira Bedoya, luego designado Comandante Militar del Durazno en 1847, adicto a Oribe durante la Guerra Grande- y de Juana Petrona de la Torre, sobrino de Angélica Méndez-Caldeira Bedoya, mujer de Pedro Villademoros Palomeque y Juan Gualberto Méndez-Caldeira Bedoya, marido de Josefina Pereira Vidal- hija de Gabriel Pereira -Presidente de la República.

De la unión de Juan Pedro y Edelmira nace el 14 de enero de 1884 en la ciudad de Montevideo, Edelmira Méndez-Caldeira Martínez, siendo bautizada en la pila de la Catedral de Montevideo el 7 de julio del mismo año, apadrinada por el Dr. Enrique Baltazar Moreno, distinguido militar y diplomático argentino que combatió en la guerra del Paraguay y participó en la fundación de Necochea y Ana Méndez.




Bibliografía:

“El Libro de los Linajes”, Ricardo Goldaracena
“Bases económicas de la revolución artiguista”, José Pedro Barrán, Benjamín Nahum
“Artigas, tierra y revolución” N. de la Torre, Julio C. Rodríguez y Lucía Sala de Touron

Páginas webs consultadas:
www.artigas.org.uy
www.minterior.gub.uy

Recopilación y armado:
Diego Castro Arrúe