sábado, 28 de julio de 2012

"Lucía, la rebelde tataranieta de los barones de Amazonas"


Lucía Topolansky Saavedra, junto a su madre y hermanos.

La baronesa de la calle Sarandí

El 16 de julio de 1843, exactamente cinco meses después de iniciado el Sitio por Oribe, una boda de campanillas bendecida en la nueva parroquia montevideana de San Francisco deslumbra al mundillo social de la ciudad sitiada.

Entrega su mano en matrimonio Carmen Álvarez Susviela, de treinta y un años, hija del segundo matrimonio de Ana Susviela Llano, con Alejandro Álvarez Cavieces, nacido en Portugalete, Vizcaya, en 1780, el cual había venido en 1800 por el período de un año con el cargo de Oficial Cuarto de la Secretaría, pero en 1804 deja definitivamente España, para retornar con el título de Vista de la Aduana Real de Montevideo, el mismo le aseguraba un sustento decoroso de 1500 pesos anuales de sueldo, más la participación en los beneficios derivados de las mercaderías en infracción. Fiel a su Rey, al caer la ciudad en 1814, renuncia a su puesto y permanece viviendo en Montevideo.

La novia era hermana por parte de madre de María Jacinta, Manuel y Juan Gualberto García Susviela, este último marido de Juana María Arrúe Castilla, matrimonio con distinguida sucesión en ambas orillas en las familias García Arrúe, García Stirling, Heber García, Quincke García, Pagola Quincke, Areco Quincke, García Viana, García Calvo, García-Calvo Estrada, Braun Menéndez-Behety, de Elia García-Calvo, García-Calvo Villegas, García-Calvo Menéndez Behety y los Fernández de Villavicencio y García-Calvo, marqueses de Genal, entre otras, y hermana entera de Ángela Álvarez Susviela, mujer de Cristóbal Salvañach Wich; Javier Álvarez Susviela, quien casa con Carmen Díaz Romero -(abuelos entre otros de los Victorica Álvarez, de Javier Previtali Álvarez, casado con Enriqueta Donnelly; de Elena Calamet Álvarez casada con Adolfo Pareja Areta -descendiente del Clan Areta Arrúe, de María del Carmen Perey Álvarez, con Manuel Federico Arturo Soneira, y de las primeras damas Josefina Perey Álvarez de Serrato y Celia Álvarez Mouliá de Amézaga, entre otros)-, y de Carolina Álvarez Suviela, quien entregó su mano a Don Pedro Sáenz de Zumarán y Heredia - padres entre otros de María Juliana Sáenz de Zumarán Álvarez, casada con José Shaw Mac-Lean; Carlos Antonio Sáenz de Zumarán Álvarez, marido de Amalia Arocena Artagaveytia, Ana Juliana Sáenz de Zumarán Álvarez, unida en matrimonio a Ramón José Cárcano César- padres de Carolina Cárcano Zumarán, señora de José Alfredo Martínez de Hoz Acevedo.

El novio, Francisco Manuel Barrozo da Silva, portugués, nacido en Lisboa el sábado 29 de Septiembre de 1804, hijo del matrimonio formado por Teodosio Manuel Barrozo da Silva, coronel de la Brigada Real de Marina y Antonia Joaquina Barrozo, gente de situación acomodada, la estirpe reconocía hidalga raigambre. Barrozo es apellido de vieja cepa galaico-portuguesa. Cinco leones de plata, rampantes y en sotuer sobre campos de gules, blasonaron el frontispicio del noble solar ancestral en tierras lusitanas durante los tiempos feudales y a lo largo de los de la expansión colonial. En épocas más próximas ya desgajado el Brasil de la tutela portuguesa, es Francisco Manuel, varón llamado a ennoblecerse en el nuevo Imperio fundado por Pedro I, sobre el tórrido litoral atlántico de América del Sur, agregando nuevos timbres a la heráldica heredada de sus mayores.

Con el tiempo el tiempo el marino lisbonés habrá de alcanzar de la gracia de don Pedro I el grado de Almirante de la Armada Imperial y el título nobiliario de barón de Amazonas.

Un hogar trashumante el del barón de Amazonas, la mitad del tiempo en Brasil, ya en servicio, ya en la corte, siempre en la atención de una carrera promisoria; la otra mitad en Montevideo, donde siempre le retienen intereses afectivos –la familia de su mujer, los hijos han nacido aquí. Todo esto justifica que la familia mantenga casa en esta capital, en la calle Sarandí 149, en cuyos salones, Carmen Álvarez Susviela de Barrozo, la baronesa montevideana, sobre cuya distinción y señorío las mentas tradicionales son unánimes, prodiga a sus invitados, en memorables tertulias, refinamientos aprendidos en la sede imperial de don Pedro.

En aquella casa muere el barón almirante, ya viudo, a los setenta y ocho años de edad, el martes 8 de agosto de 1882.

Barrozo es apellido destinado a extinguirse en Montevideo. Solo dos hijos deja este matrimonio, Enrique que muere célibe y cuarentón en París en 1887 y anula así la posibilidad de perpetuación varonil de la casa; e Isabel, casada en 1870 con el no menos linajudo José Saavedra Ramírez, quien era hijo del Teniente Coronel Ramón Cayetano Saavedra Cárdenas -(iniciador de la rama uruguaya de los Saavedra en el Uruguay), y de Ana Ramírez, hija del poderoso andalúz José Ramírez Pérez y María Carrasco, nieto de Rafael Teodoro Saavedra Rodríguez, bautizado en Buenos Aires el 26 de febrero de 1769, y casado allí el 16 de julio de 1795 con Petrona Josefa Cárdenas -hija de Rufino de Cárdenas, Administrador de la Real Renta de Tabaco en Buenos Aires.

José Saavedra Ramírez, era sobrino nieto de Luis Gonzaga Mariano Saavedra Rodríguez, nacido el 29 de junio de 1779, casado con Matilde Ferrás Peñalva, padres entre otros de Miguel Saavedra Ferrás, marido de Basilia Méndez Padrón, quienes a su vez tuvieron por hija a Matilde Saavedra Méndez, nacida el 4 de febrero de 1839, en Arrecifes, Provincia de Buenos Aires, casada con Antonio Ibáñez, matrimonio del que nace un 11 de octubre de 1877, en la ciudad de Buenos Aires, León María del Pilar Ibáñez Saavedra, marido de Elvira Tálice Parodi, con descendencia en Elvira Matilde Ibáñez Tálice, nacida el 3 de Agosto de 1903, y casada con Alberto Manuel Pittaluga Sagarra; y Matilde Ibáñez Tálice, quien nació un 3 de marzo de 1907, y entregó su mano en matrimonio a Luis Batlle Berres, 30º Presidente Constitucional de Uruguay, hijo de Luis Batlle y Ordóñez y Petrona Maria Berres Mac Entyre, sobrino de José Batlle y Ordóñez, 19º Presidente Constitucional de Uruguay, y nieto de Lorenzo Batlle Grau, 8° Presidente Constitucional de Uruguay y Amalia Ordóñez Duval. Matilde Ibañez y Luis Batlle Berres, fueron padres de Jorge Luis Batlle Ibañez, 38° Presidente Constitucional de Uruguay,; Luis César Batlle Ibañez, pianista e intérprete de música clásica; y Matilde Linda Batlle Ibañez, nacida en Argentina en 1932.

Y del célebre Brigadier General Cornelio Saavedra Rodríguez, presidente de las Junta de 1810 y 1811, casado en primer matrimonio con su prima Francisca de Cabrera Saavedra, viuda de Don Mateo Ramón de Alzaga y Sobrado, matrimonio del que descenderían las siguientes familias uruguayas: los Álzaga de Soriano, los Gómez Haedo; los García de Zúñiga (en la rama de Mateo); los Zuviría; los De las Carreras, (en la rama de Roberto);- al enviudar Cornelio, contrae segundas nupcias con Saturnina Bárbara Otálora del Rivero- hija del Coronel José Antonio de Otálora Larrazábal, Cabildante de Buenos Aires, y Josefa del Rivero y Cossio - matrimonio de vieja cepa hispano-criolla. Una de las hermanas de Saturnina fue, Manuela, quien se unió en matrimonio al Coronel Manuel Soler. La otra hermana, Ana María, fue la segunda mujer de don Benito Rivadavia, padre de Bernardino Rivadavia. Bisnieto de Santiago Felipe de Saavedra y de la Palma, bautizado en Buenos Aires el 5 de mayo de 1723 y casado en Potosí el 31 de marzo de 1753 con Teresa Rodríguez Michel. Tataranieto de quien fue en la ciudad porteña, Regidor, Procurador General, Alférez Real y Alcalde, Don Bernardo de Saavedra y Gutiérrez de Paz y Ana de la Palma y Lobatón del Pozo Silva, unidos en matrimonio el 20 de mayo de 1714 en Buenos Aires.

Por su parte, José Saavedra Ramírez, se foguea joven la guerra del Paraguay. Sirve a las órdenes de Venancio Flores, pero de regreso abandona las armas, ya que su destino esta en las finanzas y la política. Integra la Comisión del Banco Nacional con Juan L. Cuestas y Mauricio Llamas y en 1898 el golpe de estado de Cuestas lo lleva a ocupar una banca en el Consejo de Estado. Al año siguiente resulta electo Diputado por Montevideo y preside la cámara baja hasta 1901. En los prolegómenos de la elección presidencial de 1903, un grupo de amigos quiere llevarlo a la primera magistratura; su posible candidatura se estrella contra las fuerzas que apoyan a Batlle, MacEachen y Juan Carlos Blanco y que determinan la victoria del primero.

En los primeros decenios del presente siglo, los hijos de José Saavedra Ramírez e Isabel Barrozo Álvarez constituyen la última generación montevideana del histórico linaje venido a América 300 años antes. Son ellos 17 vástagos, dos muertos en la infancia, tres muertos solteros, José, María, Isabel y Mercedes; y doce que sobrevivieron y contrajeron matrimonio, Isabel, con el ingeniero Conrado García Lagos –(Tío de Francisco García-Lagos Rodríguez-Larreta, marido de María del Pilar Howard Arrién, descendiente de María Bernarda Castilla –Ascendente del Clan Arrúe–Arrién); Carmen casó con Horacio Piñeyrúa Echenique; Luis, con Sara Guani; Carlos con Laura Victorica; Amalia con el banquero Luis Julio Supervielle; Blanca, con Manuel Vaeza Ocampo; Alfredo con Nilda Gregorini; Ricardo con Brígida Martino, Margarita con Buenaventura de Azevedo Tourem; Pilar, unida en matrimonio al famoso poeta franco-uruguayo Julio Supervielle Munyo; y Enrique Saavedra Barrozo, juez de paz, marido de Elia María Rodríguez, quienes fueron padres de Arturo Saavedra Rodríguez, marido Ivonne Faget Figari, hija del Arq. Raúl Faget Braggio, y María Margarita Figari Castro, nieta del Dr. y famoso pintor Pedro Figari y María de Castro Caravia, Padres de Martín y Fernando Faget Saavedra; y María Elia Saavedra Rodríguez, mujer del ingeniero Luis Topolansky Müller, padres de siete hijos, una de sus hijas es la ex Primera Dama y Senadora Lucía Topolansky Saavedra, mujer de José Alberto Mujica Cordano Ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, en el período (2010-2015). El 13 de septiembre de 2017, la senadora Lucía Topolansky Saavedra, asume la vicepresidencia de Uruguay ante la renuncia de Raúl Sendic, convirtiéndose en la primera mujer que asume la vicepresidencia del país.




Textos consultados de la obra de Ricardo Goldaracena
Recopilación y armado
Diego Castro Arrúe

Los Arrúe y la "Calera de las Huérfanas"




"El Silencio de los Siglos"



Como veladas por un encantamiento, las generaciones feudales parecen haber quedado estáticas, fulminadas con la inmovilidad por el silencio de los siglos acumulados sobre ellas. Se las descubre de pronto, como fantasmas, entre las piedras de una torre derruida, en un infolio patinado de amarillo, enmohecido por el olvido, que se toca con respeto y se mira con estupor. Donde solo los iniciados pueden individualizar sus nombres , como en un juego de adivinanzas, siguiendo con el tacto los desvaídos relieves heráldicos en las losas de sus capillas. Palabras de Ricardo Goldaracena.


Estancia "Calera de las Huérfanas"


Antecedentes históricos

La presencia jesuítica en el Río de la Plata dejó su impronta más notoria en las Misiones establecidas en el Norte, en lo que hoy es territorio brasileño, argentino y paraguayo.

Durante casi dos siglos (XVII-XVIII) los jesuitas catequizaron, orientaron y dirigieron un enorme grupo de indígenas, fundando sobre las márgenes de los ríos Uruguay y Paraná, treinta y dos poblados que aglutinaron a unos 160.000 aborígenes.

Mediante este sistema de pueblos indígenas, pretendieron poner a la población autóctona a salvo de la explotación inhumana de los encomenderos hispano-criollos y de los esclavistas luso-brasileños. La población aborigen guaraní vio transformada drásticamente y para siempre su forma de vida original.

Para lograr la autosuficiencia del sistema misionero, los jesuitas establecieron una compleja red productiva a la que integraron estancias. En éstas, la ganadería era sólo uno de los segmentos productivos, acompañada de una agricultura intensiva, explotación minera y desarrollo industrial con miras al autoabastecimiento e intercambio.

Es en este contexto que surgen las dos estancias principales que los jesuitas fundaron en lo que actualmente es territorio uruguayo: “Nuestra Señora de los Desamparados” sobre la costa del Río Santa Lucía, dependiente del Colegio y Residencia de Montevideo, y la estancia “Del Río de Las Vacas” o “De Nuestra Señora de Belén” (conocida hoy como Calera de las Huérfanas), dependiente del Hospicio y Colegio bonaerense de “Nuestra Señora de Belén”, fundada en 1741-42.

Las fuentes históricas califican a esta última como “la mayor avanzada civilizadora de su tiempo en nuestro medio rural”. De más de cuarenta y dos leguas cuadradas de superficie (140.000 hás. aproximadamente), tenía como límites el arroyo San Juan, el arroyo de las Vacas, el Río de La Plata y el cerro de Las Armas.

Su casco principal se ubicó a orillas del arroyo Juan González, a unos 16 km. de la actual ciudad de Carmelo, mas precisamente en la hoy llamada Colonia Arrúe. El mismo estaba integrado por una iglesia bajo la advocación de la Virgen de Belén, habitaciones, patios, herrería, panadería, jabonería, telar, carpintería, tahona, hornos de ladrillos y tejas y dos hornos de cal. Estos últimos abastecían a Buenos Aires, Colonia y Montevideo. Además contaba con “ranchos” para las familias de los negros esclavos y para los indios peones.

Asimismo existía un huerto con gran variedad de frutales y legumbres entre las que destacan 1.500 cepas de vid, siendo éste el lugar de introducción de dicho cultivo en el Uruguay. Con cierta diferencia de escala, la estructura de su casco era muy similar a la de los pueblos misioneros.

La población de la estancia se estima en aproximadamente 250 personas, compuesta por indios conchabados, criollos y negros esclavos, estos últimos eran la mayoría. Cabe preguntarse por qué los jesuitas, cuyo objetivo principal fue la evangelización y habían reaccionado fuertemente contra todo tipo de esclavización indígena, tenían tantos esclavos negros en sus estancias. Según las fuentes históricas, esta fue una tradición con la cual los primeros grupos de jesuitas no se sintieron a gusto, y fue uno de los aspectos que se suscitaron en contra de la explotación de “fincas rústicas”. Sin embargo, la posesión de esclavos fue aceptada, con la advertencia de que se diera una atención especial a sus necesidades espirituales.

Durante el período de ocupación jesuítico, la estancia sólo contó con dos padres: primero el Padre Alonso Fernández y luego el Padre Agustín Rodríguez, quienes dirigieron todas las actividades allí desarrolladas (producción de cal, ladrillos, tejas, construcción de la iglesia y demás edificaciones, producción ganadera y agrícola, funcionamiento de los talleres), sin descuidar las actividades propiamente religiosas.

Los jesuitas solicitaron primariamente estas tierras con el objetivo de producir cal, aunque la superficie otorgada por la Corona excedía holgadamente ese cometido original. La Estancia de Belén (Calera de las Huérfanas) se constituyó así en el segundo emprendimiento minero de nuestro territorio (el primero fue en la vecina estancia de Narbona). Dos hornos (cuyas ruinas se conservan hoy día), funcionaban en las proximidades del casco. La cal era uno de los elementos principales para la construcción, lo que la convertía en un importante rubro comercial.

En el año 1767 el Rey Carlos III de Borbón expulsa a los jesuitas de todos sus dominios y la estancia pasa a depender de la “Junta de Temporalidades” de Buenos Aires, quien encarga su dirección a Don Juan de San Martín (padre del prócer argentino).

En 1777 el establecimiento es puesto a cargo de “Las religiosas de la Caridad” para mantener al Colegio de Niñas Huérfanas de Buenos Aires. Este fue el motivo para que a la estancia se la comenzara a conocer como “Calera de las Huérfanas”, nombre que conserva al día de hoy.

A comienzos del siglo XIX el conjunto edilicio sufre enormes deterioros. Las habitaciones y demás recintos que correspondían a la estructura implantada por los jesuitas, dejan de cumplir sus funciones originales y el abandono es seguido por demoliciones y reutilizaciones de algunos de los materiales constructivos. La iglesia sufre el desplome casi total de su techo y parte de sus elementos de culto son llevados para la iglesia del naciente poblado de Carmelo, fundado por Artigas en 1816.

Desde 1815 – en aplicación del plan artiguista de fomento rural – las tierras de la estancia son repartidas entre más de 40 beneficiarios, cuyos derechos se anulan tras la derrota del prócer. Posteriormente el gobernador bonaerense Manuel Dorrego ordena un nuevo fraccionamiento y venta, siendo el general Julián Laguna Delgado Melilla, quien adquiere el antiguo casco hacia 1829, suegro del Coronel Juan Bernardino Arrúe Castilla, propietario de la estancia desde 1880 a 1916 y ascendente de los Arrúe Gowland.

miércoles, 11 de julio de 2012

Eduardo Victor Haedo, Enrique Amorim Areta y Jorge Luis Borges en una misma rama.



Leonor Acevedo de Borges











Al tratar de unir a estos tres personajes es inevitable trepar por las ramas de su árbol para dejarnos cautivar con nombres que hacen a nuestra historia y nos remonta a la misma conquista del Río de la Plata.



Descendientes de Juana María Larrazábal y Avellaneda, bautizada en Buenos Aires el 8 de Julio de 1707, hija de José Antonio de Larrazábal y Basualdo, Capitán de dragones de Buenos Aires, luego teniente de gobernador, Justicia Mayor, Juez de Apelaciones por nombramiento de la Real Audiencia de las Charcas y maestre de campo, quien formó un enlace de campanillas el 13 de Julio de 1706 en la Basílica Nuestra Señora de la Merced, al tomar la mano en matrimonio de Agustina de Avellaneda Lavayén, hija del Capitán Gaspar de Avellaneda y Ruíz de Gaona, y de María Ponce de León y Naharro Humanés, quien a su vez descendía de los primeros descubridores, pacificadores y pobladores de estas provincias.

El matrimonio de Juana María se celebró en Buenos Aires, el 1 de Mayo de 1728, con el Coronel Juan Gregorio de Otálora y Esteybar, unión de la cual nace el 20 de Mayo de 1732, José Antonio de Otálora Larrazábal, funcionario y militar americano, nombrado comandante del regimiento de milicias provinciales de Buenos Aires con el grado de Coronel, y Regidor del Cabildo de Buenos Aires en varias oportunidades, además de ser uno de los más ricos e influyentes comerciantes y hacendados de Buenos Aires de la última mitad del siglo XVIII y comienzos del siguiente, propietario de la Estancia Jesuítica de Areco con siete leguas de frente sobre el río Areco por ocho leguas de fondo sobre el Paraná de Las Palmas, con una superficie de 62.000 hectáreas. Fue la estancia más importante que poseía la Compañía en la provincia de Buenos aires, la que mantenía la Iglesia y el Colegio de San Ignacio en el centro de la ciudad. Otálora la compra a la junta de Temporalidades y a su fallecimiento las tierras pasan a sus hijos dando lugar a otras importantes estancias. En su papel de administrador de los bienes familiares viaja a fines de 1753 a la ciudad de Potosí, donde su padre conservaba importantes negocios, estando en esa ciudad, el 10 de agosto de 1754 contrae matrimonio con Josefa del Ribero y Cossio, hija de Joseph Antonio del Ribero Herrera y de María Ignacia de Cossio y Cayón. Su riqueza e influencia le permitió de acuerdo a las costumbres de la época ligar a sus hijos e hijas con algunas de las principales familias del país:  Ana María con Benito González Ribadavia (padre de Bernardino Rivadavia), María Bárbara Martina con Fermín Francisco Aoíz Larrazábal, Ministro de las Reales Cajas de Potosí y del Tribunal de Cuentas de Buenos Aires, José Antonio Eustaquio con Josefa Leonarda Aoíz Martínez de Arce; Francisca con Juan José Reyna; Saturnina con el presidente de la Primera Junta de gobierno Cornelio Saavedra; y Manuela Josefa de Otálora del Ribero, casada con el Teniente Coronel de los Reales Ejércitos, Manuel Soler y Bernabeu y fueron padres de cinco hijos, entre otros el prócer de la Independencia, Miguel Estanislao Soler, para ser más exactos con los documentos, su nombre completo fue Miguel Estanislao Benito Manuel Jacinto José Buenaventura Soler de Otálora, nacido en Buenos Aires, el 7 de Mayo de 1783, distinguido militar argentino templado en todos los combates imaginables, desde su adolescencia a su vejez, valiente luchador empedernido que supo hacer la guerra de frente, cuerpo a cuerpo y con la espada en la mano como uno de los guerreros mas temidos y respetados, mostrándose en todos los encuentros armados como un bravo y corajudo militar con evidente perfil de héroe, casado en primeras nupcias con María Josefa de Olazábal San Pedro Llorente y en segundas con María de la Natividad Viana Mendoza- nieta de José Joaquín de Viana Sáenz de Villaverde, primer Gobernador español de Montevideo y de María Francisca Alzaybar Ealo y Guesala, conocida como "La Mariscala”.

Con el nombre de María Irene Rita, fue bautizada otra de las hijas del matrimonio Soler Otálora, nacida en Buenos Aires el 20 de Octubre de 1784, de quien descienden dos de los personajes que da nombre a este post y la mujer del tercero. María Irene Rita Soler Otálora, entregó su mano en matrimonio el 6 de Abril de 1804, en la Basílica Nuestra Señora de la Merced de Buenos Aires a Francisco Ramón Inocencio Martínez de Haedo y Bayo, nacido el 1 de Diciembre de 1781, en la misma ciudad. Descendiente de una familia de opulentos comerciantes españoles residentes de Buenos Aires, al tiempo que iban comprando grandes extensiones de tierras y convertirse en uno de los más ricos hacendados de la Banda Oriental, en los actuales Departamentos de Soriano, Río Negro y Paysandú, limitando su latifundio por el sur con el Río Negro, al norte el Río Queguay, y al este la cuchilla de Haedo (de ahí viene el nombre de este accidente geográfico: al tratarse del límite oriental de los campos de los Martínez de Haedo, que terminó dándole nombre a las cuchillas).

De ellos nace la generación HAEDO SOLER, de la que descienden y entroncan nuestros personajes.

Gregorio de Haedo Soler, que fallece soltero, pero con descendencia natural habida en Segunda Mendoza – siendo bisabuelos del periodista, pintor y político uruguayo perteneciente al Partido Nacional. Eduardo Víctor Haedo, quien fuera Presidente del Consejo Nacional de Gobierno entre 1º de marzo de 1961 y el 1º de marzo de 1962. Nacido en Mercedes, el 28 de julio de 1901. De joven trabajó en la prensa escrita en su ciudad natal, tarea que seguiría desarrollando, incluso cuando se dedicó a la actividad política. Se desempeñó como diputado por departamento de Soriano, fue seis veces senador, y Ministro de Instrucción Pública; Miembro del Consejo Nacional de Gobierno, el cual presidió durante un año. En su actuación como Ministro presentó el proyecto para crear la Facultad de Humanidades dentro de la Universidad de la República; también se le conoce como el autor del proyecto de creación de la Comedia Nacional. El 2​ de 17 de Diciembre de 1937, propulsó la ley de derechos de autor, conocida como Ley Haedo y que cumplió un importante papel en la defensa de los derechos de autor. En 1937 creó la Revista Nacional para dar espacio a la literatura, el arte y las ciencias. Otra de sus creaciones fueron los Cursos Internacionales de Vacaciones para el intercambio cultural y educativo de Iberoamérica, entre tantas iniciativas más. Pero su más resonada actuación parlamentaria la constituyó su muy firme rechazo a la instalación de bases militares extranjeras en el Uruguay. Desarrolló una intensa actividad en el campo de las relaciones internacionales, presidiendo la delegación uruguaya en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, en 1960; así como la reunión de Punta del Este en que se fundara la «Alianza para el Progreso»  en 1961, promoviendo las relaciones de los países de la cuenca del Plata, y de los puentes fluviales entre Uruguay y Argentina.​

Su feudo, en el exclusivo barrio Cantegril de Punta del Este, llamado "Azotea de Haedo", construido al estilo de casco de estancia y diseñado por el arquitecto Alberto Ugalde, fue un verdadero centro de encuentro intelectual de la región. Cuenta con un amplio parque con callejuelas que recorrían los extensos jardines plagados de árboles y flores, estatuas, bustos, bronces y hasta bocetos: dos de ellos, El Viejo Vizcacha, y el Monumento al gaucho, obra de José Luis Zorrilla de San Martín, y un largo mural de Glauco Capozzoli. Pero si el exterior es deslumbrante la riqueza artística del interior sobrepasa cualquier descripción. Hay obras de David Alfaro Siqueiros, Pedro Figari, Barradas, Carlos Sáez, Carmelo de Arzadúm, Augusto Torres, Horacio Torres, Lincoln Presno, Manuel Rosé, Juan Ventayol, Adolfo Halty, Luis Sgarbi, Manolo Lima, Vicente Martín. Fueron muchos lo ilustres peronajes que la visitaron, entre ellos figuras como Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Rafael Alberti, José Cuneo, José Luis Zorrilla de San Martín, Adolfo Bioy Casares, Pablo Neruda, Manuel Mujica Lainez, Luis Alberto Lacalle Herrera, Miguel Páez Vilaró, junto a sus dos hermanos, los artistas, Carlos y Jorge Páez Vilaró, su pariente Jorge Luis Borges y su entrañable prima Ester Haedo Young de Amorim, y su marido el escritor Enrique Amorim Areta, entre otros.

Durante tres décadas, se escribió buena parte de la historia política del Río de la Plata y hasta se libró una de las batallas diplomáticas más importantes para América Latina, durante la Guerra Fría, cuando esa misma casa fue en agosto de 1961, el epicentro de la Conferencia de la CIES, que reunió a los ministros de Economía y Relaciones Exteriores de toda América y en la que Estados Unidos, gobernado por John F. Kennedy, lanzó la Alianza para el Progreso. Haedo ocupaba entonces la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno. Fue en esa ocasión que recibió como huésped al legendario guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara. De ese encuentro, queda una foto que muestra al político blanco junto al "Che" tomando mate, y a sus pies a Poncho, el perro cocker del dueño de casa. Esa es una de las tantas historias que atesora La Azotea, un espacio que mantiene la magia de un tiempo en que la cultura y la política comulgaban juntas.

En es vida plagada de vivencias lo acompañó su mujer, Rosa Garramón, a quien amó entrañablemente y su hija, Beatríz Haedo Garramón de Llambí.

Eduardo Víctor Haedo, dejaba esta vida el 15 de noviembre de 1970. mientras brindaba una entrevista.

Francisco de Haedo Soler quien tomó la mano en matrimonio el 2 de junio de 1855 de su sobrina Irene Suárez Haedo. Siendo padres de:

Irene Haedo Suárez desposada en 1883, por el agrimensor Roberto Mendoza y Albin – Intendente de Río Negro y fundador de la estancia y cabaña “Uruguay”.

Dalia de Haedo Suárez, casada el 25 de Julio de 1888 con su pariente Juan Carlos Gómez Álzaga, nacido el 20 de Abril de 1860, hijo de Eduardo Gómez de la Sierra y Eufemia Fermina de Álzaga López-Haedo.

padres de: Juan Carlos, Eduardo, Francisco, Alejandro, y Alberto Gómez Haedo.

Francisco Haedo Suárez, quien casó con su sobrina segunda Clara Young Peña –hija de Diego Young Stirling y Aurora Peña Martínez de Haedo -padres de la Generación Haedo Young, a la que pertenecieron: Aurora, Carlos y Esther.

Aurora de Haedo Young, mujer de su primo 2do Ricardo Haedo Gándara.

Carlos Diego de Haedo Young, nacido en 1890, casó con Zelmira Terra Arocena.-hija del Dr. Arturo Terra Zuasnábar y de Zelmira Arocena Artagaveytia, y fueron padres de:

Francisco Javier de Haedo Terra, quien contrajo matrimonio con Susana Harley Fresnedo, hija de Walter Harley Braga y María del Carmen Fresnedo Martínez. El matrimonio tuvo seis hijos: Francisco Javier de Haedo Harley, marido de María Cecilia Gallinal Algorta, padres de Francisco Javier y Augusto Arturo de Haedo Gallinal, ambos con descendencia; Susana de Haedo Harley, unida en matrimonio a Carlos Ameglio Young, padres de Carlos Daniel, Susana María, Andrés Martín, Nicolás, y Matías Ameglio Haedo; Daniel de Haedo Harley; Felipe Carlos de Haedo Harley, casado con María Virginia Paiva, padres de Felipe de Haedo Paiva; Pilar de Haedo Harley, unida en matrimonio a Manuel Campomar, padres de Ricardo, Manuel, y Jimena Campomar de Haedo; y Lucía de Haedo Harley, casada con Carlos Bercianos Bonasso, padres de Inés y Carlos Alfredo Bercianos de Haedo.

Carlos Alberto de Haedo Terra, casado en primeras nupcias con Vera Storm Riet-Correa, hija de Rodolfo Storm Young  y María Noel Riet-Correa Rodríguez, y en segunda con Magdalena de Souza Villegas, con descendencia de su primer matrimonio, sus hijos se llamaron: Carlos, Silvana, y Carolina de Haedo Storm, casada con Carlos Abella , padres de Carolina y Diego Abella de Haedo.

Zelmira de Haedo Terra, casada con Rubén Amorim Areta, hermano del escritor Enrique Amorim Areta, casado con Esther de Haedo Young, tía de Zelmira. Los hijos del matrimonio Amorim Haedo se llaman: Ana Amorim Haedo, mujer de Gonzalo Capurro Artagaveytía; Inés Amorim Haedo; Pelayo Amorim Haedo, marido de Marta Puig Solari, padres de Marta y Pelayo Amorim Puig; y María Amorim Haedo.

Esther de Haedo Young, nacida en Montevideo, el 6 de octubre de 1899, tuvo una educación muy influida por la cultura británica. Aprendió a hablar primero en inglés, para luego asomarse al castellano. Su situación familiar y el contexto histórico propiciaron esa familiaridad con el mundo británico, la actuación de su padre en el seno del directorio del Partido Nacional en Buenos Aires durante la revolución de 1904, determinó que la familia –perseguida por José Batlle y Ordóñez– debiera partir al exilio en Europa y se instalara un tiempo en Inglaterra. A su regreso a Uruguay vivió en una quinta del Prado, ubicada en la calle Lucas Obes, entre 19 de Abril y Suárez. Durante quince años tuvo una institutriz inglesa, Mrs. Adams, con quien aprendió dos idiomas, y esto la llevó a dominar la literatura inglesa y la francesa, a cuyos autores leía en su idioma original, también a temprana edad ya se perfilaba como una excelente dibujante y acuarelista, además de ser muy buena jugando tenis.

Hacia fines de los años veinte, conoce en la playa de Carrasco al escritor salteño Enrique Amorim Areta, y fue la coincidencia en los gustos literarios que los unió de por vida. En 1928 se casaron enseguida de conocerse y vivieron un año en Europa. Regresaron al Río de la Plata (en Buenos Aires tenían un apartamento, “para ir de paso”) y nuevamente volvieron a viajar a Europa.

Por entonces, en Buenos Aires Enrique frecuentaba las peñas literarias que compartían, entre otros escritores y artistas, Horacio Quiroga, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Norah Lange, Jorge Luis Borges, Guillermo de Torre, Norah Borges, o Silvina Ocampo. Como tantos otros intelectuales de la época, Esther y Enrique debieron dejar Buenos Aires luego de que Amorim denunciara en su novela "Nueve lunas sobre el Neuquén" de 1946, las torturas a que eran sometidos los opositores al gobierno de Juan Domingo Perón.

Enrique Amorim Areta, nacido el 25 de julio de 1900, en una casa vecina a la Catedral de Salto, fue el primogénito de siete hermanos varones, todos hijos de Enrique G. Amorim y de Candelaria Areta Torres. Entre otros hermano del ya mencionado Ruben Amorim Areta, marido de Zelmira Haedo Terra y de Juan Carlos Amorim Areta, quien casó con Carmen Uribelarrea Peña -hija de Manuel Adrián Antonio del Corazón de Jesús de Uribelarrea Anchorena y de Elisa Magdalena Peña Ortiz-Basualdo.

Varios períodos de su infancia transcurren en las estancias “El Eucalipto”, cerca de San Antonio, y “El Paraíso”, de su abuelo José Amorim, así como las vacaciones en la estancia paterna "La Chiquita", en las inmediaciones del arroyo Tangarupá, a unos 80 kilómetros al norte de Salto.

“De este período de la infancia data la profunda, indeleble visión del campo uruguayo, integrado en una vívida y siempre revivida zona de la cual el futuro novelista extraerá paisajes, personajes y situaciones”.

A los dieciséis se traslada a Buenos Aires a estudiar como pupilo. En el Colegio Internacional de Olivos conoce al poeta Baldomero Fernández Moreno, su profesor de literatura, con quien inicia una amistad muy cercana y una admiración mutua y perdurable. En Buenos Aires Amorim se acerca a Horacio Quiroga, con quien a pesar de la diferencia de edad -Quiroga le lleva más de veinte años- se labra una amistad entrañable, hasta el punto de cederle su apartamento amueblado cuando decide irse a San Ignacio por una larga temporada”. Con Quiroga comparte, además de la pasión literaria, el gusto por el cine, que en Amorim también se traduce en una exploración activa como guionista de múltiples películas argentinas de la década del cuarenta, y realizador. Entre los varios “poemas visuales” que habría de realizar a lo largo de su vida se cuentan Escrito en Varsovia (1948), Escrito en el agua y Pretexto (que obtuvieron premios del Cine Club del Uruguay en 1950 y 1952 respectivamente), Veintiún días (1953) y Rostro recuperado (1954). Trabaja en cine como ayudante de dirección y como argumentista de: Kilómetro 111, El viejo doctor, Yo quiero morir contigo, Canción de cuna, Vacaciones en el otro mundo, Su primer baile. Escribe además una columna semanal de cine en la revista El Hogar.

A los veinte años Amorim publica el libro de poemas Veinte Años. Por esos años se integra al grupo literario de Boedo. En 1923 comienza a trabajar como auxiliar de la Dirección de Impuestos al Consumo de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, y publica su primer tomo de cuentos: Amorim. Le siguen Las Quitanderas (1924), Tangarupá (1925), y su segundo libro de poesías: Un sobre con versos. En 1926 publica Horizontes y bocacalles. Se prepara por entonces para un viaje a Europa, que será el primero de otros ocho, y comienza sus apuntes viajeros, una colección de recuerdos de sus aventuras y desplazamientos.

En 1928 se casa con Esther Haedo Young, quien sería su compañera de toda la vida. Luego de un año de luna de miel, emprenden la construcción de su casa, entre 1929 y 1931 sobre bocetos del propio Amorim, pero inspirada en las ideas racionalistas de arquitectos suizos, alemanes, belgas y franceses (como Robert Mallet-Stevens, cuyas obras muestran un claro parentesco con este chalet) que la pareja había conocido en su viaje por Europa. Las Nubes, se llamó el mítico chalet que a lo largo de toda la vida de la pareja en Salto se constituyó en un centro hospitalario y generoso de tertulias y de encuentro de la comunidad salteña con grandes artistas de todo el mundo que recalaban en el lugar. En el mismo momento en que se emprende la construcción de Las Nubes Amorim se emprende a sí mismo como cineasta, retratista, cronista, documentalista. La casa, moderna, vanguardista, fue transgresora en Salto, y fue refugio y centro de las tertulias compartido, entre otros, con el cubano Nicolás Guillén, el crítico español Guillermo de Torre y su esposa Norah Borges, el poeta español Rafael Alberti y su mujer María Teresa León, el arpista Nicanor Zabaleta, el guitarrista Narciso Yepes, los argentinos Enrique Larreta, César Fernández Moreno, Juan Carlos Castagnino, Atahualpa Yupanqui, los chilenos Ricardo Latcham y Antonio Quintana, el escultor colombiano Guillermo Botero o el brasileño Cándido Portinari. La Nubes guardó cartas de García Lorca, Rafael Alberti, José Bergamín; obras de Pablo Picasso, Lurçat, Marie Vassilieff y Bernard Buffet, Mateo Hernández, Peinado, Manuel Ángeles Ortiz, di Cavalcanti, Xul Solar, Castagnino y María Carmen Portela; y de pintores nacionales como Juan Manuel Blanes, Pedro Figari, Rafael Barradas, Anhelo Hernández o Aldo Peralta.

Hacia 1930 viaja a Chile, se integra al grupo de intelectuales Índice e inicia una amistad con Ricardo Latcham. En 1932 se publica Del 1 al 6 en Montevideo y La Carreta, novela de quitanderas y vagabundos, en Buenos Aires. En 1934 se edita El paisano Aguilar y Amorim conoce en Montevideo a Federico García Lorca, a quien visita en Madrid en 1936 y a quien retrata en su Galería de escritores y artistas. [Años más tarde tendrá la iniciativa de construir en homenaje a la memoria de García Lorca un monumento sobre el río Uruguay, en Salto. Este gesto tiene un antecedente directo en 1937, tras la muerte de Horacio Quiroga, en las gestiones para que sus cenizas fueran repatriadas a su Salto natal].

En 1938 publica "Historias de amor" y "La edad despareja". En 1941, "El caballo y su sombra", en 1944 aparece "La luna se hizo con agua". Funda con el grupo Amanta en Buenos Aires la revista Latitud, cuya sección literaria dirige. El asesino desvelado se edita en 1945 y al año siguiente Nueve lunas sobre Neuquén.

En 1947 se afilia al Partido Comunista, cuyo ideología profesaba desde hacía unos años. En Varsovia participa del Congreso por la Paz. Al concluir éste se dirige a París y se suscita allí un conflicto diplomático internacional, en donde debe mediar el Ministro del Interior de Francia para conseguir la anulación del decreto de expulsión.

La pareja de Enrique y Esther va a alternar sus periodos de residencia en Las Nubes con temporadas de tradición en Buenos Aires y en Montevideo. En 1950 abandonan para siempre, y por motivos políticos, la República Argentina. Será desde "Las Nubes" desde donde él partirá a sus tres últimos viajes a Europa.

Reunidas en un solo volumen se publican hacia 1950 las obras teatrales La segunda sangre, Pausa en la selva y Yo voy más lejos. Entre 1952 y 1953 aparecen varios libros: con Feria de farsantes obtiene el Primer Premio Nacional de Novela del Ministerio de Instrucción Pública del Uruguay; La victoria no viene sola se publica en Praga. Quiero, libro de poemas, se edita en 1954, seguido por sus Sonetos de amor en octubre.

Tras volver de Moscú en 1955 publica en Montevideo "Todo puede suceder", al que siguen "Los "Montaraces" y "Sonetos de amor en verano". En 1958, año en que publica "La desembocadura", recibe durante una semana varios homenajes en Salto.

Su libro de cuentos "Los pájaros y los hombres" aparece unos días antes de su muerte, ocurrida el 28 de julio de 1960.

 A comienzos de 1973 Las Nubes fue declarada Monumento Histórico Nacional, el 26 de octubre de 2010 la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación ratificó el carácter de Monumento Histórico Nacional del chalet y lo compró, junto al Chrysler Windsor (1954) de Amorim.

Esther Haedo Young, su inseparable compañera, sobrevivió treinta y seis años a su marido. Murió en Montevideo el 4 de setiembre de 1996. En una entrevista realizada por Di Candia, sobre cómo definiría a su marido, Esther respondía: “Como un hombre bueno, inquieto, siempre lleno de proyectos y novelerías. El único mérito de mi vida es haber sido su compañera, el haber sabido entenderlo".

Jacinta de Haedo Soler, casada con el Coronel de la Independencia y héroe de Junín, Isidoro Suárez Merlo, nacido en Buenos Aires el 2 de Enero de 1799, siendo padres de Irene, Ercilia y Leonor Suárez Haedo, nacida en la ciudad de Mercedes en 1837, unida en matrimonio al estanciero Isidoro Acevedo Laprida, padres de Leonor Rita Acevedo Suárez, nacida en Buenos Aires, el 22 de Mayo de 1876, quien con 22 años se unió en matrimonio en esa ciudad el 1 de Octubre de 1898, al Dr. Jorge Guillermo Borges Haslam, de 24 años, hijo del coronel Francisco Borges Lafinur, militar argentino de origen uruguayo, casado con Frances Haslam. La actuación de mayor destaque como militar del coronel Borges se produjo en Argentina a las órdenes de Bartolomé Mitre. Murió en el campo de batalla enfrentando a las fuerzas de Sarmiento, en noviembre de 1874.

Leonor y Jorge Guillermo, pasaron parte de su luna de miel en el campo de sus parientes orientales. El 24 de agosto de 1899, en la capital argentina, nació Jorge Luis Borges, que resultaría ser uno de los escritores más extraordinarios de la lengua española. Dos años después, en marzo de 1901, llegaría Norah, la segunda hija del matrimonio.

En más de una ocasión, el propio Borges afirmó que “había sido concebido” en la estancia "San Francisco" de los Haedo, en el departamento de Río Negro. Establecimiento con tanta historia, de una extensión de casi 5 mil hectáreas de las mejores tierras que se pueden encontrar en Uruguay, con su señorial casco en forma de U que data de 1868, pero su historia se remonta a comienzos del siglo XVIII e involucra a las misiones de los jesuitas.

Borges también evocó decenas de veces su infancia en esa quinta del Prado, llamada "Villa Esther", propiedad de sus primos uruguayos, ubicada en la Av. Lucas Obes y 19 de Abril, una enorme casona con caballerizas y parque circundante de casi dos manzanas. No existía entonces la calle Juan Carlos Blanco, por lo que la finca se extendía hasta la avenida Suárez, zona mencionada en varios de sus cuentos. La historia menos conocida es que allí, el autor de El Aleph se enamoró de su prima, la ya mencionada Esther de Haedo Young, y los padres de ambos planearon un casamiento, que nunca se concretó.

Los Borges llegaban a Montevideo a mediados de enero y permanecían en Villa Esther hasta comienzos de marzo. Durante esas largas vacaciones había escapadas al campo. En la estancia San Francisco, Jorge Luis practicaba natación en el arroyo Coladeras que bordea el establecimiento.

Sus estadías en el campo de sus primos o en Salto sirvieron a Borges de inspiración para algunos de sus cuentos como es el caso de “El muerto" inspirado en un hecho real, sucedido en 1947 estando de vacaciones en Salto, en el chalet “Las Nubes” de Enrique Amorim Areta, y su prima Esther de Haedo de Amorim, con quien cultivo una gran amistad, más allá del parentezco.

Fue uno de los más conocidos, al menos por los uruguayos, llevado al cine en la década de 1970 y su rodaje —casi íntegramente— se realizó en Colonia. Cuenta la historia de Benjamín Otálora, que en palabras de Borges era “un triste compadrito porteño sin más virtud que la infatuación del coraje”, que se interna en la Banda Oriental en 1891, cerca de la frontera con Brasil, y llega a jefe de contrabandistas. La historia transcurre en Tacuarembó y narra cómo Otálora se va apropiando de las cosas más valiosas de su jefe Azevedo Bandeira, un brasileño acriollado. Primero es el caballo “el colorado”, luego el apero y finalmente irá por la mujer de Bandeira.

A sus 91 años, Esther Haedo Young de Amorim, su entrañable prima, amiga y primer amor, recordaba que "Georgie" se pasaba leyendo y recordaba las travesuras que le hacía.

“A nosotros no nos gustaba que leyera tanto, queríamos que jugara, y nuestra venganza era esconderle los libros. Le hacíamos una especie de chantaje: si jugaba conmigo y con su hermana, le devolvíamos los libros. Esa era la única forma de apartarlo de la lectura, porque se trataba de un chico retraído, juicioso, demasiado juicioso para mi gusto”.




Este post ha sido armado en base al relato del Sr. Pelayo Amorim Haedo, sobrino nieto de Esther y sobrino del escritor Enrique Amorim, para la publicación "El Prado, paisaje del primer amor de Jorge Luis Borges" y al perfil biográfico de Esther Haedo, realizado por el Dr. y ex. Diplomático uruguayo, Pelayo Díaz Muguerza.


Eduardo Víctor Haedo

Eduardo Víctor Haedo tomando mate con Ernesto "Che" Guevara en la Azotea de Haedo

Enrique Amorim Areta

Enrique Amorim Areta

Enrique Amorim Areta y Pablo Picasso

Amorim Areta en compañía de Federico García Lorca

Esther Haedo Young de Amorim Areta en el Chalet "Las Nubes"


Chalet "Las Nubes" Salto

Enrique Amorim en "Las Nubes"

Jorge Luis Borges en la estancia "San Francisco" de sus primos Haedo en Río Negro

Villa Esther, residencia de los Haedo Young en el Prado, donde Borges pasaba sus vacaciones





Especial agradecimiento a:
Mariano Vilella Sánchez-Viamonte
Josefina Fornieles

Bibliografía:
El Libro de los Linajes, Ricardo Goldaracena

Sitios Web:
http://memoriaviva5.blogspot.com.uy
http://lasnubes.org.uy
https://zonalibreradio1.wordpress.com
www.genealogiafamiliar.net -de Alfonso Beccar-Varela

Recopilación y armado
Diego Castro Arrúe

lunes, 9 de julio de 2012

Los Lasala Fernández Larrazábal y la endogámica aristocracia criolla





Nacieron en Buenos Aires, Gobernación del Río de la Plata, hijos del capitán del Regimiento de Buenos Aires Juan Bautista Lasala Bachaulet, natural de Francia, y de Juana Agustina Fernández de Larrazábal,- esta última, hija de Juan Fernández de la Cruz y de Manuela Francisca de Larrazábal Avellaneda- Sobrina materna de Marcos José de Larrazábal Avellaneda, gobernador del Paraguay, caballero de la Orden de Santiago, padre de Juana María de Larrazábal de la Quintana, casada en 1782, con el virrey del Río de la Plata Marqués de Sobremonte, de quienes descienden los Primo de Rivera en España y de Tomasa de Larrazábal Avellaneda, casada con el maestre de Campo Martín de Arráez, padres de María Josefa de Arráez Larrazábal, mujer de Manuel Antonio Warnes, padres a su vez de Francisca de Borja Warnes Arráez, mujer de Juan Francisco García de Zúñiga, de donde descienden los García de Zúñiga Warnes rioplatenses. Nieta del general Antonio de Larrazábal Basualdo, alcalde y justicia mayor y de Agustina de Avellaneda Lavayen –hna de María Rosa Ana de Avellaneda Lavayen, unida en matrimonio a Juan Ignacio de San Martín Gutiérrez de Paz, hija del Capitán Gaspar de Avellaneda y de Juana de Lavayen Ponce de León. De tal estirpe, tales descendientes.

Los hijos del matrimonio Lasala Fernández-Larrazábal fueron:

Martín Lasala Fernández Larrazábal, fue teniente coronel de ingenieros de los Reales Ejércitos, y marido de la no menos linajuda Margarita Oribe y Viana –hija de Francisco Oribe de las Casas, noble en el Alcázar de Segovia, años mas tarde Subteniente, y María Francisca de Viana y Alzáybar, noble y rica estanciera en la Banda Oriental, hija del primer gobernador español en esta ciudad, don José Joaquín de Viana Sáenz de Villaverde, Mariscal y Caballero de Calatrava, y de María Francisca de Alzáybar Ealo y Guesala, más conocida como "La Mariscala". 

De este matrimonio nacen dos hijos: El primero, llamado Augusto Lasala y Oribe, casa en el Cordón en 1856, con Fructuosa Garabal y Lorente, hija de Pedro Garabal y Bayona y María del Carmen Lorente Colman. Sobrina de Ventura Garabal y Bayona, unido en matrimonio a María Isabel Lorente Colman, doblemente tíos y padres de Luisa Garabal Lorente, unida en matrimonio en 1874 a Carlos Argerich y Jara, de una tradicional familia porteña. Augusto y Fructuosa fueron padres de Silverio Lasala Garabal, cd.

El 27 de octubre de 1805 nace el Coronel Francisco Lasala y Oribe, se incorporó a las milicias orientales apenas iniciada la cruzada libertadora del general Lavalleja, siendo reconocido como alférez del Escuadrón Escolta de éste, el 15 de noviembre de 1825. Al año siguiente pasó a formar parte del Regimiento “Dragones Libertadores”; a las órdenes de Lavalleja concurre el 13 de marzo de 1826 al combate frente a La Colonia, en el cual le fue muerto a Lasala el caballo que montaba por 5 balas enemigas. El 7 de mayo de aquel año era promovido a teniente 1º por su conducta valerosa. El 26 de julio de igual año, marchó desde el Durazno al sitio de Montevideo y se halló en todos los hechos de armas en dicho asedio, formando parte, como se dijo, del cuerpo de “Dragones Orientales” que mandaba su tío el coronel Manuel Oribe, Regimiento este último que tomó el número 9 del arma de caballería, al incorporarse el 1º de diciembre de 1826, el Ejército Republicano mandado por el general Alvear. Este cuerpo formó parte de la vanguardia de aquel ejército en la campaña de comienzos de 1827, asistiendo Lasala a la batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero, recibiendo por su intervención en la misma el escudo y cordón de honor decretados por el Gobierno de la República Argentina, así como también, los despachos de ayudante mayor del 1er Escuadrón de su Regimiento, extendidos con fecha 9 de abril de 1827, habiendo obtenido la misma jerarquía en el 2º Escuadrón, el 2 de enero de igual año.

Participó en el curso de este mismo mes en la campaña al Río Grande, bajo las órdenes del general Alvear, asistiendo al combate de las Puntas de Camacuá, el día 23 del mismo, así como también a otros encuentros de menor importancia sostenidos por la vanguardia republicana mandada por el general Lavalleja, en aquella campaña, la que terminada, marchó Lasala el 14 de mayo del mismo año, desde el Cerro Largo, a formar parte de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, donde sirvió hasta el 4 de mayo de 1828, en que partió a la campaña de Misiones hasta el 1º de julio del mismo año, en que regresó al sitio de la capital, en cuyas operaciones tomó parte hasta el 12 de octubre de igual año, fecha en que terminó la guerra. El 28 de agosto del mismo año había sido promovido a capitán del Regimiento 9 de Caballería.

Al ser declarado independiente el Estado Oriental, Lasala pasó con su cuerpo, al servicio del mismo, tomando este último la denominación de “Regimiento 1º de Caballería” en el novel ejército. El 25 de mayo de 1829 fue ascendido a sargento mayor graduado. Al año siguiente hizo una corta campaña contra los anarquistas, que tuvo una duración de 21 días, formando parte del Batallón 1º de Cazadores. Juró la Constitución del 18 de julio de 1830, sancionada por la Asamblea Nacional. El 10 de junio de 1833 recibió la efectividad de sargento mayor, recibiendo el encargo de organizar el Batallón Matrícula de Marina, en Montevideo, cuyo mando tomó. Cuando su tío, el general Manuel Oribe, escaló el sillón presidencial, el 1º de marzo de 1835, designó a Lasala primer ayudante de la Capitanía del Puerto de Montevideo, el 30 de julio. Ascendió a teniente coronel el 29 de octubre de 1836 y a coronel, el 20 de agosto de 1838. Fue comandante del cuerpo de “Libertos Orientales” y de la “Guardia de la Constitución”.

Caído el presidente Oribe a raíz del triunfo obtenido por Rivera en El Palmar, el 15 de junio de este último año, Lasala fue desterrado el 9 de abril de 1839 a la República Argentina. El 30 de setiembre de este mismo año salía de Buenos Aires acompañando en calidad de 1er ayudante al general Oribe, designado por Juan Manuel de Rosas para mandar un cuerpo de ejército que iba a operar contra los unitarios. Incorporado Lasala al ejército del general Echagüe en la provincia de Entre Ríos, asistió al combate de Don Cristóbal, el 10 de abril de 1840, y al del Sauce Grande, el 16 de julio de igual año. El 21 de este mismo mes, se halló en la acción de la Punta del Diamante, provincia de Entre Ríos, donde le fue muerto por una bala de cañón el caballo que montaba, al tiempo de reconocer los puntos fortificados que ocupaban los marinos franceses de la corbeta de guerra “Expeditive”. El 28 de noviembre de 1840 se halló en la batalla del Quebracho Herrado. El 2 de diciembre de este mismo año fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la vanguardia del Ejército y el 30 del mes siguiente fue comisionado para conducir desde Córdoba a Buenos Aires las banderas del Regimiento 9º de Orientales, que marchó para la guerra emancipadora en 1814, y que se hallaban depositadas en la Iglesia de Santa Teresa de Córdoba, y lo fueron entonces en la de San Agustín, en Buenos Aires.

El 9 de agosto de 1841 fue designado Jefe del Estado Mayor del ejército que marchó desde Córdoba a las provincias de Cuyo, por La Rioja. En tal carácter asistió a la batalla de Rodeo del Medio, el 24 de setiembre de aquel año, en la que fue completamente destruido el ejército de Lamadrid. El coronel Lasala en aquella acción de guerra tomó personalmente las piezas de artillería unitaria, acompañando a la Compañía del Batallón “Defensores”, que mandaba el capitán Constancio Otondo. El general Pacheco en el parte de la acción, dice:

“Es de justicia hacer mención del mérito contraído por el coronel Jefe del Estado Mayor divisionario, D. Francisco Lasala, no sólo como un valiente en el combate, sino como incansable en los trabajos y fatigas de una campaña que en su destino se los ha ofrecido multiplicados y difíciles”. A Lasala en esta emergencia le tocó perseguir a los restos del ejército derrotado hasta las faldas de los Andes.

Después de este triunfo y el que obtuvo en Famaillá, el general Oribe, el 19 de setiembre del mismo año, todas las fuerzas unitarias que operaban en el interior quedaban eliminadas. Entonces aquel general recibió orden de retrogradar desde Salta para hacer frente al nuevo adversario que acababa de surgir a raíz de la victoria de Caaguazú, alcanzada sobre Echagüe por el general Paz, el 28 de noviembre. Reconcentradas todas las fuerzas federales sobre Santa Fe, Lasala formó parte de aquel ejército, y el 23 de noviembre de 1842, era designado Jefe de Estado Mayor General del mismo, en sustitución del general Eugenio Garzón, que se había disgustado con Oribe, nombramiento éste que se hizo conocer al Ejército por Orden General fechada en la costa del Clé, el día 27 del mismo mes. En la sangrienta batalla del Arroyo Grande, el 6 de diciembre, Lasala tuvo honroso comportamiento, mereciendo en el parte del general Oribe la siguiente nota:
“El Jefe del E. M. G., coronel D. Francisco Lasala, alcanzó al oficial que llevaba en sus manos una profanada y adulterada bandera oriental, y se la arrancó, hundiéndole al mismo tiempo su espada en el cuerpo”. El 30 de diciembre del mismo año pasó a comandar el Batallón “Cazadores Orientales”, que desde febrero de 1844 tomó el nombre de “Libertad Oriental”.

El 24 de diciembre Oribe iniciaba el pasaje del río Uruguay, operación terminada el día 27, y el 16 de febrero de 1843 ponía sitio a la ciudad de Montevideo. En este largo asedio, el coronel Lasala tomó parte en numerosas acciones de guerra, entre las cuales citaremos: 5 de julio de 1843, combate de Tres Cruces; el 26 de febrero de año siguiente, en el Cerro, mandando dos batallones; el 24 de abril de igual año, en la salida general que realizaron los defensores de la plaza bajo el superior comando del general Paz, el coronel Lasala mandó la izquierda de la línea en la acción librada en las inmediaciones del Cerro, la que estaba compuesta por 4 batallones. Continuó formando parte de las tropas sitiadoras y cuando el 28 de julio de 1851, a raíz del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas se retiraron la mayor parte de las tropas argentinas que se encontraban en el ejército sitiador, el coronel Lasala fue designado por Oribe para comandar este último, compuesto desde entonces solamente por los batallones “Libertad Oriental”, “Maza”, “Voluntarios de Oribe”, “Guardia Nacional de Infantería”; dos batallones de la División del general Antonio Díaz, un piquete de caballería y 3 piezas de artillería ligera, aparte de la de sitio. Tal designación se hizo conocer por Orden General, de la fecha precitada. El 8 de octubre del mismo año Oribe capitulaba ante el ejército del general Urquiza.

En 1853 tuvo a su cargo la modificación de las “Ordenanzas Militares”. El 2 de enero de 1858 fue miembro de la Junta de Guerra reunida para acordar el plan de defensa de Montevideo. El día 20 del mismo mes, fue Jefe de Estado Mayor del ejército en campaña contra los revolucionarios encabezados por el general César Díaz, asistiendo en tal carácter el coronel Lasala a la batalla y rendición de los rebeldes en el Paso de Quinteros, sobre el río Negro, el 28 de enero de igual año. El general Medina elogió y recomendó la conducta del coronel Lasala en aquellas operaciones.

El 3 de noviembre de 1858 fue nombrado Jefe Interventor de las Revistas de Comisario. Aparte de las comisiones precitadas, Lasala desempeñó la de parlamentario de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, el 4 de octubre de 1828, para comunicar a los defensores de la plaza, la suspensión de las hostilidades por el canje de la Convención de Paz firmada en Río de Janeiro el 28 de agosto. Juan Manuel de Rosas le decretó 3 medallas de oro por su participación en la campaña contra los “Ejércitos Libertadores”. En 1825 pasó 3 veces a la capital argentina con comunicaciones del general Lavalleja. (www.revisionistas.com.ar)


El coronel Lasala contrajo matrimonio en Montevideo, en julio de 1830 con María Inés Furriol González Luna, - hna de María de los Ángeles Furriol González Luna, casada con el Brigadier Eugenio Garzón Avellaneda. Falleció en Montevideo el 7 de marzo de 1859.

Del matrimonio de Francisco y María Inés nace la generación Lasala Furriol a la que pertenecieron

Ángela Lasala Furriol, casada con Adolfo Areta Arrúe -hijo de Juan Manuel Areta Landuaceres -(Descendiente por línea materna de Juan Antonio Artigas Ordovás e Ignacia Xaviera Carrasco Melo-Coutinho)- y Celestina Arrúe Castilla- hija de José Antonio Arrúe de Ipenza y Bernarda Castilla. Adolfo fue hno. de: Juan Manuel Areta Arrúe casado con Concepción Platero Illa; Laura Areta Arrúe, mujer de su primo Juan Bernardino Arrúe Laguna -(padres de Alberto Arrúe Areta, quien contrajo matrimonio con Hortensia Virginia Gowland Lasala, distinguida dama, nieta del mencionado Coronel Blanco, Francisco Lasala y Oribe); Clementina Areta Arrúe, señora de José Pareja Barredo -padres de Ema Clementina Pareja Areta, mujer de Charles John Shaw Wells -ascendientes de las familias, Shaw de Estrada, Soubié Shaw, Miguens Soubié, Bourdieu Shaw, Shaw Howard, Shaw Pacheco y Shaw Soneira, entre otras.- ; Celia Areta Arrúe, señora de Carlos Justino Arrúe Barroso,- Ascendentes de una segunda rama de Arrúe-Areta, a la que perteneció entre otros Margarita Arrúe Areta, casada con Juan Manuel Villarnobo y Donado -(Hijo del hacendado, accionista de la Compañía del Ferrocarril Central y Socio fundador de la Rural, Ramón Villarnobo, casado con en 1856 con María Segunda Donado y Anaya) y Justino francisco Arrúe Areta, este último marido de María Felisa Juana de la Concepción Escalante –(Ascendiente de los Arrúe Escalante, Castro Arrúe y Arrúe Cosio Espalter); Norberto Areta Arrúe, marido de Elena Suppici Casa Mayor, ascendentes de las familias Areta Suppici, Mailhos Areta, Uriarte Mailhos, Mailhos Gutiérrez, Nin Mailhos, Raquet Mailhos, Pérez del Castillo Raquet, Villar Raquet, etc etc;  y por último Celestina Areta Arrúe casada con Carlos José Blas Lacalle -(bisabuelos del Presidente, Luis Alberto Lacalle de Herrera, cuando le escuchamos decir la frase "Uno es criollo viejo.." la fundamenta el hecho de ser el único Presidente uruguayo emparentado consanguineamente con el héroe nacional por su ascendencia Areta Arrúe, derivada de la antigua y poderosa casa de los Carrasco Melo-Coutinho, descendiente de los Incas del Perú y de una interminable nómina de monarcas europeos del medioevo).

Rafael Lasala Furriol, casado con su prima 2da. Josefa Oribe "Maturana"-, hija de Francisco ORIBE y VIANA y Dolores Maturana. Al fallecer Rafael, Josefa contrae segundas nupcias con Agustín de Urtubey y Estrada, hno de Ignacio de Urtubey y Estrada, marido de María Ignacia Elena Magdalena Gowland de Acevedo y Justiniano de Urtubey y Estrada, unido en matrimonio a Clara Villegas García de Zúñiga.

Uno de las hijas del segundo matrimonio de Josefa Oribe con Agustín de Urtubey, fue María de Urtubey Oribe, unida en matrimonio a su primo Francisco de Viana y Oribe- hijo de Javier de Viana Ximénez y Dolores Oribe "Maturana" -, quienes fueron padres de Olga de Viana Urtubey, señora de Guillermo García Gil - bisnieto de Juan Gualberto García Susviela y Juana María ARRÚE Castilla, entroncado el Clan ARRÚE y sus descendientes una y otra vez con las familias Oribe, Viana, Gowland, Lasala y Alzaga entre otras en una especie de capricho genealógico.

Carolina Lasala Furriol, mujer de Ignacio de Soria y Viana -padres de Ignacio Soria Lasala, casado con su prima hermana María Luisa Gowland Lasala y de Joaquín Soria Lasala marido de su otra prima Josefina Gowland Lasala.


María Inés Lasala Furriol, casada con Eduardo de Lavalle y Oyuela -hijo de Juan José Lavalle González Bordallo -este último hno. de Mercedes Lavalle González-Bordallo, mujer de Ezequiel Real de Azúa Cires- ascendentes de los Real de Azúa ARRÚE.); y Manuela de la Oyuela -hno. de María Carmen de Lavalle y Oyuela, casada con Ezequiel Ramos-Mejía Segurola y de Elena Laurentina de Lavalle y Oyuela, quien dio su mano en matrimonio a Manuel Sáenz de Zumarán Heredia.

Martín Lasala Furriol, marido de Consuelo Álvarez Susviela –hija de Miguel Álvarez Obes y Carmen Susviela Santelices, -prima de Juan Gualberto García Susviela, casada con Juana María Arrúe Castilla).

Nacieron de esta unión la estirpe de los Lasala Álvarez a la que
pertenecieron:

Francisco Lasala Álvarez, quien tomó la mano en matrimonio de Esther Bofill Pons -Padres de:

Francisco Lasala Bofill, casado con Delia Ortiz-Basualdo Castro-Quirno, hija de éstos fue Magdalena Lasala Ortiz-Basualdo, mujer de Juan Carlos Aberg Cobo Duggan.

Mercedes Consuelo Lasala Bofill, nacida el 26 de Septiembre de 1920, en Montevideo, casada con Ricardo Braun Menéndez-Behety, nacido en Punta Arenas, Chile, el 26 de Noviembre de 1905, descendiente de los dos clanes familiares más importantes del sur, hijo de Mauricio Braun Hamburger, y Josefina María Manuela Menéndez Behety. Hermano de Carlos Braun Menéndez-Behety, nacido el  6 de Noviembre de 1895, casado con Emilia Agote; Alejandro Braun Menéndez-Behety, nacido el 7 de Junio de 1897, marido de María Ester Campos Menéndez; Armando Braun Menéndez-Behety, nacido el 19 de Setiembre de 1898, unido en matrimonio a Marta Estragamou Birabent; Laura Braun Menéndez-Behety, nacida el 10 de Noviembre de 1899, fallecida en la infancia; Josefina Braun Menéndez-Behety, nacida el 20 de Marzo de 1901, mujer de Juan Jorge Caminos Haywand; Eduardo Braun Menéndez-Behety, nacido el 16 Enero de 1903, casado con María Teresa Cantilo Achaval; Mauricio Braun Menéndez-Behety, nacido el 16 Enero de 1904, marido de Ana Maria Bidau Lastra; Maria Sofia Braun Menéndez-Behety, nacida el 14 de Febrero de 1907, casada con Francisco Campos Menéndez; y Oscar Braun Menéndez-Behety, nacido como sus hermanos en Punta Arenas, Chile, el 26 de Agosto de 1908, casado con Marta Seeber Demaría.

Los hijos del matrimonio Braun Lasala fueron cinco:

Ricardo Braun Lasala, marido de Josefina Lucrecia Travers Iriondo, hermana de Carlos Urbano Travers Iriondo, marido de Luisa Marta Zuberbühler de Corral. Hija de Carlos Adolfo Travers Campos-Urquiza, y de la muy distinguida socialité Josefina "Fifa" de Iriondo Iriondo, quien fue por décadas una de las mujeres más elegantes de la Argentina, descendiente directa del conquistador Juan de Garay y hermana de Urbano Ramón José de Iriondo Iriondo, marido de Carmen Pueyrredon Carballido, padres de Carmen de Iriondo Pueyrredon, casada en 1eras nupcias con Agustín de Elía García-Calvo, descendiente de Juana Arrúe López de Castilla de García Susviela, y en 2das con Pablo Larreta Sánchez-Álzaga, pariente de su primer marido por la rama de Elía.

Ricardo y Josefina fueron padres de:

María Josefina Braun Travers, Ricardo Braun Travers, marido de Paula Urien Aldao, (hija de César Ignacio Urien Irigoyen y Rosa María Aldao Peña), cd; Marina Braun Travers; mujer de Bertrand Blumencwejg, cd; y de Virginia Braun Travers.

Francisco Braun Lasala, quien casó en 1eras nupcias con Julia Elena Blaquier Nelson, y en segundas con su cuñada, María Teresa Blaquier Nelson, hijas del estanciero Juan José Silvestre Blaquier Elizalde, hombre buen mozo, rico, seductor, buen polista y tenista, quien desposó a Magdalena “Malena” Nelson Hunter, considerada una de las mujeres más bellas de Buenos Aires, nombrada embajadora itinerante del polo argentino en el mundo.

Con descendencia del primer matrimonio: Francisco Braun Blaquier, marido de Delfina Donovan Álvarez, padres de Delfina, Elina y Martina Braun Donovan; Diego Braun Blaquier, casado con Marianne Köttner Kreutzer, padres de Facundo, Iñaki y Sol Braun Köttner; y Julia Elena Braun Blaquier, quien entregó su mano en matrimonio al empresario y polista paulista, Luis Phillipe de Rezende y Cintra.

Martín Braun Lasala, unido en matrimonio a Agustina Blaquier Nelson, otra de las hijas de Silvestre y Malena y por consiguiente hermanas de las citadas Julia Elena y María Teresa. Padres de una segunda familia Braun Blaquier a la que pertenecen: Martín Braun Blaquier; Agustina Braun Blaquier; y Magdalena Braun Blaquier, todos con descendencia.

Mercedes Braun Lasala, unida en matrimonio a José Alberto Frers Serralunga Langhi, hijo de Germán Julio Frers Lynch y María Delfina Cecilia Serralunga Langhi Pes. Padres de Santiago Frers Braun; Cristián Frers Braun, quien casó con Ximena de Anchorena Arteaga, hija de Emilio Nicolás de Anchorena Palacios Villagrán y María Josefina Carmen de Arteaga Arrosa. Padres de Cristóbal, Hernán, y Agustín Frers Anchorena; y por último Mercedes Frers Braun, mujer de Rodrigo Amadeo Carranza Paillot, hijo de Alejandro Máximo Amadeo Carranza Paz y María Isabel Paillot. Padres de Azul Cielo Amadeo Frers.

Silvia Braun Lasala, quien entregó su mano en matrimonio a su pariente Enrique Campos Alvear -hijo de Enrique Arturo Campos Menéndez y Helena María de Alvear Santamarina. divorciados y ambos vueltos a casar, Enrique, con Mercedes Larreta Sánchez-Álzaga , Silvia contrae segundas nupcias con Carlos Olmi Allerand, y fueron padres de Carlos Argentino Olmi Braun.

Miguel Lasala Álvarez, formó su hogar junto a Violeta Berta Supervielle Munyo, naciendo de esta unión nace Odile Lasala Supervielle, casada con Carlos García Arocena.- padres de Mónica García-Arocena Lasala, mujer de Armando Braun Estrugamou, sus hijos fueron Agustín Braun García-Arocena, marido de Elvira Martínez de Hoz Bullrich y Armando Carlos Braun García-Arocena, marido de Inés Arteta Seré, entre otros. Y de Violeta Lasala Supervielle, casada con Pablo Rey Guerin, padres de Michelle Rey Lasala, mujer de Juan José Lawson Cirio, padres de Juan José Lawson Rey Lasala; Marina Lawson Rey Lasala, casada con Sebastián Salaber Blaquier, hijo de Juan Sebastián Salaber Vasena y María Blaquier Estrugamou.cd; Micaela Lawson Rey Lasala, mujer de Juan Victorica; y de Sofía Lawson Rey Lasala, casada con Gonzalo Cuenca Abente.

Carlos Eduardo García-Arocena Lasala, casado con Rita Isabel Strauch Bofill
Los García Arocena Strauch -ascendentes de los García-Arocena Fernández, Van Aken García-Arocena y Frederick García-Arocena.

Y Julia Elena García-Arocena que se unió en matrimonio con Guillermo Stewart Vargas, siendo hijos de éstos -Ricardo Stewart García-Arocena, quien contrajo nupcias con María Delia Arrosa y Jaime Stewart García-Arocena, marido de Joyce Davies Butler.

Carmen Lasala Álvarez, unida e matrimonio a Alfredo Peixoto de Abreu Lima Sánchez, -(hijo de Carlos Peixoto de Abreu Lima y Herminia Sánchez Barreto, y hermano de Roberto Peixoto de Abreu Lima Sánchez, marido de su prima hermana Julia Nicolich Sánchez, y de Carlos Peixoto de Abreu Lima Sánchez, casado con Esther Nin Nin). Padres de María Inés Peixoto Lasala, nacida el 22 de agosto de 1908 en Montevideo, misma ciudad donde contrajo matrimonio con Alfredo Emilio Lamaison Falleri. Ascendentes de las familias: Lamaison Peixoto, Trujillo Lamaison, Lamaison Urioste y Lamaison De León.

María Eusebia Lasala Furriol, quien se unió en matrimonio con Juan Francisco Gowland de Acevedo - hijo de Juan Francisco Gowland Philips Mallet y Fortunata de Acevedo Pérez de Arana -(hna. de Mariano Calixto de Acevedo Pérez de Arana, marido de Felicia Quincoces Aldecoa).

Juan Francisco y María Eusebia fueron padres entre otros de Francisco Gowland Lasala; Clara Gowland Lasala, mujer de Luis Cardoso, ascendentes de la familia Cardoso en Montevideo; Carlos Gowland Lasala; María Luisa Gowland Lasala, casada con su primo hermano, Ignacio Soria Lasala y Josefina Gowland Lasala, con Joaquín Soria Lasala,- hermano del anterior hijos de los arriba mencionados Carolina Lasala Furriol e Ignacio de Soria y Viana ,-nietos del distinguido Brigadier General y Margarita de Viana y Achucarro); y Hortensia Virginia Gowland Lasala, casada con Alberto Arrúe Areta.- (nieto de Juan Bernardino Arrúe Castilla-, Coronel y Jefe político en Durazno y bisnieto del Prócer de la Independencia y Ministro de Guerra y Marina, Julián Laguna Delgado-Melilla).

De la unión de Alberto y Hortensia, nace en ambas márgenes del Río de la Plata el linaje de los ARRÚE GOWLAND, al que pertenecen entre otros Alberto, Juan Francisco y Clarita Arrúe Gowland. La unión de ambos apellidos sus descendientes la han perpetuado hasta el día de hoy.

María Josefa de las Mercedes Lasala Fernández Larrazábal, nace en noviembre de 1773, el 13 de abril de 1782 contrajo matrimonio con pariente Miguel Fermín Mariano de Riglos San Martín, hijo de Marcos José Francisco Javier Riglos Alvarado y Francisca Javiera de San Martín Avellaneda, natural de Buenos Aires, capitán de Dragones del Fijo, el regimiento veterano de la ciudad y Caballero de Santiago. El 22 de julio de 1798 su esposo, que se desempeñaba como sargento mayor de la plaza de Buenos Aires, fue nombrado teniente general y gobernador del Gobierno Político y Militar de Chiquitos, muriendo el 16 de mayo de 1808 mientras se encontraba de paso en Buenos Aires, aún ejerciendo ese cargo.

Tras enviudar, Mercedes Lasala regresó a Buenos Aires donde al igual que su familia adhirió decididamente a la Revolución de Mayo de 1810. Junto con su hermana Eusebia Lasala

Iniciada la suscripción para la también llamada "expedición de Unión de las Provincias interiores" Mercedes Lasala contribuyó con tres onzas de oro a cubrir los gastos de la expedición.
Con esos donativos y los que se hicieron en varias provincias, un mes después la Junta pasaba revista en Monte Castro a más de mil hombres.

El 11 de noviembre de 1825 compró la casa de José de San Martín, sobre la Plaza Mayor y a pocos metros del Cabildo de Buenos Aires, que se convirtió en uno de los centros de las tertulias de la ciudad, conocida como los Altos o el Balcón de Riglos.

Fue socia fundadora y primera presidenta de la Sociedad de Beneficencia organizada por Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez, tras disolver la Hermandad de la Santa Caridad. Su ejercicio del cargo se extendió entre el 10 de febrero de 1823 y el 15 de enero de 1827, continuando como socia de la institución hasta su muerte. Estaba integrada entre otras por Juana del Pino de Rivadavia, hija del ex Virrey y esposa del Ministro, María Rosario Azcuénaga, Casilda Igarzábal, Bernardina Chavarría de Viamonte, esposa del General y Mariquita Sánchez, la Sociedad se hizo cargo de todas las instituciones de bien público destinadas a mujeres y niños, que hasta ese entonces habían regenteado las Órdenes y Hermandades, incluida la Casa de Expósitos.

Enfermó gravemente y fue atendida por los médicos Francisco de Paula Rivero y el inglés Santiago Leppe pero falleció el 1 de enero de 1837 en su ciudad natal.

Entre otros, hijos de su matrimonio con Riglos fueron:

Miguel José Sabelio Riglos Lasala, marido de Dolores Villanueva López-Camelo, -Padres de:

Marcos Dionisio Javier Riglos Villanueva, casado con María Nieves Oromi Escalada y éstos padres de Marcos José Andrés Riglos Oromi, quien casó con María Isabel Álzaga Piñeyro – (ascendente de los Riglos Álzaga, Riglos Pacheco, Blaquier Riglos, Leloir Blaquier.

Dolores Nieves Riglos Oromi, marido de José María Achával

María Nieves Riglos Oromi, entregó su mano a Raúl Juan Cruz Videla-Dorna Muñoz Cabrera
Esteban María Riglos Oromi, marido de Angélica Magdalena Elia Ocampo.

Mercedes Francisca Riglos Villanueva, quien se unió en matrimonio a Tomás Severino Anchorena García de Zúñiga.

Padres de Tomás Esteban Anchorena Riglos, quien contrajo matrimonio con Clara Josefina Cobo Ocampo.

Joaquín Samuel del Corazón de Jesús Anchorena Riglos, marido de Sara Justa Madero de Arteaga - Hermana de: Guillermo Victor Madero de Arteaga, quien casó con Magdalena García-Calvo, otra descendiente del Clan Arrúe, bisnieta de Juana María Arrúe Castilla de García Susviela- Joaquín y Sara fueron padres de: Tomás Joaquín de Anchorena Madero, marido de Dolores Isabel Pacheco Santamarina; Sara Josefina de Anchorena Madero, mujer de Alejandro H. Leloir Martínez de Hoz; y de Esteban Joaquín de Anchorena Madero, quien casó con María Luisa Martínez de Hoz Lacroze -hija de Federico Lorenzo Martínez de Hoz Stegmann y María Luisa Lacroze Gowland.

Indalecia Agustina Juan Martina Lasala Fernández Larrazábal, desposada por Ramón Miguel de Oromí Martiller.

Padres entre otros de: Juan Rafael Oromí Lasala quien casó con Dominga Saavedra Otárola – siendo padres de: Manuel María Oromí Saavedra, quien tomó la mano en matrimonio de Narcisa Amália Stegmann Pérez-Millán; Emilio Oromí Saavedra, marido de Dolores Escalada Oromí y Corina Oromí Saavedra, quien se unió en matrimonio a Justo Tomás Villegas Cascallares –hno de: Petrona Villegas Cascallares, mujer de Fernando Cruz Cordero Arrúe- hijo de María de los Ángeles Arrúe Castilla y Fernando María Cordero de Mendoza.

José Guillermo Ramón Oromi Lasala, casado con María Nieves Escalada de la Quintana- padres de la generación Lasala Escalada

Juana Agustina Oromi Escalada, desposada por Juan Vicente Lázaro Blaquier Sagastizábal – padres de Juan José Blaquier Oromi, casado en primeras nupcias con Amalia Valentina Anchorena Castellanos, -patrocinadora de la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, hna del mítico Aarón de Anchorena, y de Josefina Anchorena Castellanos, unida en matrimonio al escritor Enrique “Rodríguez” Larreta Maza.

Al enviudar de Amalia contrae 2das nupcias con Mercedes Melchora Elizalde Leal –padres de Juan José Blaquier Elizalde, quien desposó a la bella Magdalena “Malena” Nelson Hunter-

Los hermanos Blaquier Nelson, se llamaron

Eduardo Blaquier Nelson, que se unió en matrimonio con la modelo y corredora de autos Delfina Frers. Segundas nupcias con Lucía de Anchorena Hume, (hija de Miguel Joaquín de Anchorena Salas y María Teresa Hume Vayo). Con descendencia de su primer matrimonio: Delfina, mujer del polista Nacho Figueras, (hijo de Horacio Figueras Álvarez- Lloret y Mercedes Bermejo del Campo), padres de Hilario, Aurora, Artemio y Alba Figueras Blaquier; Elina Blaquier Frers; y Eduardo, marido de María Smith, padres de Simón Blaquier Smith.

Agustina Blaquier Nelson, se casó con Martín Braun Lasala, hijo del historiador Ricardo Braun Menéndez y Mercedes Lasala Bofill. – descendientes de Martín Lasala Furriol y Consuelo Álvarez Susviela, del Clan Obes- (prima de Juan Gualberto García Susviela, casado con Juanita María Arrúe Castilla).

Juntos tuvieron a Magdalena, Agustina, viuda del dirigente justicialista Julio Mera Figueroa y Martin Braun Blaquier, marido de la uruguaya Mariela Beceiro.

Marina Blaquier Nelson, por su parte, se casó en primeras nupcias con Raúl Peralta-Ramos Alzaga Unzué y tuvo a Marina e Inés Peralta-Ramos. Luego contrajo segundas nupcias con Ignacio Zuberbühler Moreno-Hueyo, con quien tuvo una hija, Nieves Zuberbühler Blaquier, unida en matrimonio a Julio Mario Santo Domingo Rechulski, hijo de Julio Mario Santo Domingo Braga y Vera Rechulski, hermano de Tatiana Santo Domingo Rechulski, unida en matrimonio a Andrea Albert Pierre Casiraghi, quien es hijo primogénito de la princesa Carolina de Mónaco, Princesa de Mónaco y Princesa consorte de Hannover, y de su segundo marido, Stéfano Casiraghi. Sobrino paterno de  Alejandro Santo Domingo casado con Lady Charlotte Wellesley, la hija de los Duques de Wellington.

Juan José Blaquier Nelson, por otro lado, se casó con Belén Carreras Saavedra Martínez Zuviría.

Malenita Blaquier Nelson se casó en 1ras nupcias con Juan Reynal Hughson –padres de Malenita y Ginette Reynal. Luego casó con Hernán Agote Lanusse, con quien tuvo tres hijos más, uno de ellos el polista Martín Agote Blaquier

Dolores Blaquier Nelson, se casó con el piloto de autos Andrea Vianini y tuvieron cuatro hijos: Paolo, Giuseppe, Astrid y Andrea Vianini Blaquier. Luego se casó con el empresario brasileño Lair allace Cochrane -Descendiente de Thomas Alexander Cochrane, X conde de Dundonald, marqués de Maranhão, nacido en Annsfield cerca de Hamilton, el 14 de diciembre de 1775, Londres, y muerto el 31 de octubre de 1860), conocido como lord Cochrane, fue un político radical, oficial e innovador naval británico-chileno. Considerado uno de los capitanes británicos más audaces y exitosos de las guerras de la revolución francesa, lo que llevó a los franceses a apodarlo Le loup des mers («el lobo de los mares»). Después de ser dado de baja de la marina británica, sirvió en las marinas de Chile, Brasil y Grecia. Su vida y aventuras han servido de inspiración para varios autores. Para algunos historiadores, Cochrane es uno de los militares más valerosos y audaces que lucharon en las guerras de independencia de América. Del matrimonio de Dolores con su segundo marido nace la excéntrica diseñadora Concepción Cochrane Blaquier.

Por otro lado, Mercedes Blaquier Nelson, casó con Alberto Hoeffner Castro Cranwell, segundas nupcias con Teófilo Bordeu.

María Teresa Blaquier Nelson, unida en matrimonio a Adolfo Zuberbühler Moreno-Hueyo en primeras nupcias y en segundas a su ex cuñado Francisco Braun Lasala.

Julia Elena Blaquier Nelson, casada en primeras nupcias con Francisco Braun Lasala, hermano del mencionado Martín, marido de Agustina. Segundas con un primo de su ex marido, Fernando Braun Campos.

Isidora Josefa Nepomucena Lasala Fernández-Larrazábal

Gerónimo Pedro José Manuel Lasala Fernández-Larrazábal

Cándido Francisco José de Lasala Fernández-Larrazábal

Nació en Buenos Aires en 1770. Cursó sus estudios primarios y secundarios en España, ingresando al ejército del Rey. Más tarde se inclinó por la navegación, e ingresó a la Real Armada. Regresó en la fragata San Pío al Río de la Plata, donde ésta prestaba servicios en el puerto de Montevideo, en 1790.

Ascendido a teniente de navío, participó en varias de las exploraciones que el gobierno del virreinato organizó por la costa patagónica, a órdenes del capitán Juan Gutiérrez de la Concha y de Alejandro Malaspina. Exploró la Isla de los Estados en detalle, y prestó servicios por dos años en las islas Malvinas. Entre 1793 y 1803 residió en Europa, participando en las guerras contra Francia y Gran Bretaña.

Posteriormente volvió a prestar servicios en Montevideo. Allí estaba cuando se produjo la primera de las Invasiones Inglesas, y colaboró en la formación del ejército reconquistador de Santiago de Liniers. En gran parte, se debió a Lasala el éxito en cruzar el Río de la Plata esquivando de noche a la flota británica. Participó en la Reconquista, y su valor demostrado en combate le valió la estimación general y menciones en partes oficiales. Pasó los meses siguientes organizando el Real Cuerpo de Marina, a órdenes del coronel Gutiérrez de la Concha, del cual era el segundo jefe.

Al producirse la segunda invasión inglesa en julio de 1807, Lasala comandó una compañía de la Real Marina Española y otras de Pardos, Morenos y Patricios, que debían defender la Plaza de Toros del Retiro, la actual Plaza San Martín. Dirigió la artillería local en el Retiro con eficiencia y coraje, alentando a los jóvenes reclutas. Su posición fue sometida a un intenso fuego por parte de las famosas Casacas Rojas ("Redcoats") de los ingleses, donde el 5 de julio cayó gravemente herido y falleció a consecuencia de sus heridas. Fue una de las muertes más lamentadas de las invasiones inglesas, porque se trataba de un verdadero héroe popular, y que había muerto como tal. Un monolito, enfrente de la Plaza San Martín a la salida del subte, puesto por la infantería de marina argentina recuerda al primer caído de ese cuerpo militar.

Eusebia Lasala Fernández Larrazábal- nació el 16 de diciembre de 1774. Al igual que su familia adhirió decididamente a la Revolución de Mayo de 1810. Junto a su hermana Mercedes Lasala Fernández Larrazábal de Riglos y las señoras de Peña, Irigoyen, Castelli, Agrelo, etc. se contaba entre las más decididas patriotas. Fueron ellas quienes en la mañana del 18 de mayo de 1810 se presentaron (posiblemente en casa de Juan José Viamonte) para convencer a Cornelio Saavedra de que había llegado el momento de la revolución.

Una de las decisiones adoptadas por el cabildo abierto del 25 de mayo de 1810 ordenaba a la Junta Gubernativa disponer el envío de una expedición a las provincias del interior con el objeto formal de asegurar la libertad en la elección de diputados que las representarían en el gobierno. Más allá de esa justificación por otra parte razonable, era preciso evitar con rapidez la formación y consolidación de núcleos contrarrevolucionarios y demostrar a los partidarios en el interior del movimiento emancipador que serían sostenidos con decisión y preservados en sus vidas y hacienda por el nuevo gobierno.

El primer objetivo de la Expedición Auxiliadora sería la provincia de Córdoba, donde se organizaba la resistencia alrededor del héroe de la reconquista Santiago de Liniers. El Cabildo del 25 de mayo había asignado recursos para organizar el nuevo ejército: los sueldos del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y de otros altos empleados de su administración. No obstante sea por resultar insuficientes o como medio para movilizar y comprometer a los vecinos con la causa se inició una suscripción pública.

El 7 de junio la Gaceta de Buenos Aires publicó una resolución en los siguientes términos: "No pudiendo mirarse con indiferencia los loables fines propuestos en la expedición que pidió e pueblo para las provincias interiores, y siendo un deber de la Junta llenar este encargo a que se le sujetó en las actas de su inauguración, avisa a los buenos patriotas que pueden concurrir al señor Vocal don Miguel de Azcuénaga, quien recibirá los ofrecimientos que voluntariamente se hagan, con reserva de reglar la Junta los destinos, con concepto a la calidad de los sujetos y nombrar la parte de fuerza efectiva y jefes que deben presidir la expedición".

Iniciada la suscripción para la también llamada "expedición de Unión de las Provincias interiores", Eusebia Lasala contribuyó con una onza de oro a cubrir los gastos de la expedición. En la sociedad porteña de la época era muy apreciada por su bondad. Los hermanos Robertson afirmaban que "Doña Eusebia de Lasala, quizá la mujer de espíritu más atrayente y más bondadosa y franca de cuantas conocí en Buenos Aires. Aunque ya de cierta edad, resultaba la más solicitada en la tertulia y la preferida de nuestros oficiales de marina por la bondad con que les corregía sus faltas de español y sus tropiezos en la danza".

Murió el 10 de julio de 1854 en su ciudad natal.

Mercedes Consuelo Lasala Bofill de Braun Menéndez-Behety, nacida el 26 de Septiembre de 1920, en Montevideo, casada con Ricardo Braun Menéndez-Behety. Descendiente de Martín Lasala Furriol y Consuelo Álvarez Susviela de Lasala Furriol.





Recopilación y armado de archivos familiares y fuentes varias: Diego Castro Arrúe

domingo, 1 de julio de 2012

"El Patriciado"


Familia Capurro Etchegaray




"Son los linajes donde los demás intentan mirarse como en un espejo, con esa carga de virtudes y glorias, de leyendas y maldiciones que han tejido el misterioso manto de seducción de los abolengos más rutilantes del mundo, con esa sutil e invisible autoridad capaz de elevar a la categoría de modelo todo cuanto hacen, dicen y tienen a su alrededor..." dijo Ricardo Goldaracena



LOS PATRICIOS… Gente Bien!!!



“Ser gente bien es ser bien educado, es tener una tradición de buena moral. Es el concepto de la hidalguía española, que trajeron los labradores que llegaron a estas tierras. Es un sentido del honor, de la decencia, de evitar la traición.
Esa es la quintaesencia del patriciado."
dijo Silva y Antuña.

Los patricios son aquellas familias de clase alta que influyeron en la independencia de la nación (tanto a favor como en contra) y tenían cultura, ciertas tradiciones y buenos modales. Además, estas personas consideradas ''padres de la patria'' tenían poder político y económico.

El patriciado gobernó al Uruguay en bloque hasta el fin de la Guerra Grande, en 1851. A partir de esa fecha hubo grandes olas de inmigrantes y este grupo social dejó de ser una clase homogénea, para pasar a ser mixturada. En 1875, con el militarismo, el patriciado perdió poder. Sin embargo, durante la presidencia de Julio Herrera y Obes (1890-94) éste repuntó, pues el suyo fue un gobierno netamente patricio. Para muchos, el fin del patriciado uruguayo como clase dominante terminó precisamente con el fin de la presidencia de Herrera y Obes. ''Luego quedaron personajes sueltos, pero no clase dominante. Ahora quedó la alta burguesía''.

Sin embargo, muchos coinciden en que los apellidos patricios son los que siempre van a quedar sonando en la memoria colectiva, los que verdaderamente van a decir algo acerca de la persona que lo lleve.

El patriciado esta formado por grandes clanes. ''Eran ni mas ni menos que los dueños de la República.

Uno de ellos es el clan OBES, que esta integrado por las familias Herrera y Obes, Pacheco, Gelly y Obes, Álvarez y Obes, Lasala Álvarez Obes, Ellauri, Ramírez, Blixen (quienes dieron cinco presidentes al Uruguay y la Argentina).

El clan VIANA, descendientes del primer gobernador español de Montevideo, esta conformado por familias como la de Alzáybar, Oribe, Lasala Oribe, Lasala Furriol, Estrada, Larreta, Maza, Gowland, Arrúe Gowland, Areta Arrúe, Arrúe Areta -dos ramas-, Areta Lasala, Mailhos Areta, de las Carreras, Viana Oribe, Viana Urtubey, García Viana -De la estirpe Arrúe-, García Wich, Stewart, Berro, etc.etc.

El clan GARCÍA DE ZÚÑIGA del que derivaron las familias Villegas, Zorrilla de San Martín, Lenguas, Petit, Ortiz de Taranco, Castells, Mongrell, Inciarte y los vizcondes d´alvenas.

Del clan SUSVIELA descienden familias como Susviela Guarch, García Susviela, García Arrúe, García Stirling, Heber García, Quincke García, Pagola Quincke, Areco Quincke, García Viana, García-Calvo, de Elía García-Calvo, Uriburu García-Calvo, García-Calvo Menéndez-Behety, Álvarez Susviela, Braga Salvañach, Sáenz de Zumarán Álvarez, Saavedra, Soneira, Shaw, Álvarez Mouliá, Amézaga Álvarez, Previtali Álvarez, Álvarez Preve, Cat Álvarez, Inciarte Cat, Inciarte Zerbino, Inciarte Stirling, García-Pintos Inciarte, Aguerre Cat, Braga Aguerre, Strauch Braga, Etcheverry Braga, etc. etc.

En el clan LARRAÑAGA, las familias Larrañaga, Berro, Errázquin, Jackson, Buxareo, Cibils, Pereira Rosell.

El clan ACEVEDO por su parte, reúne familias como Acevedo, Acevedo Díaz, García Lagos Acevedo, Varela Acevedo, Blanco Acevedo, Lerena Acevedo, Vásquez Acevedo, Vásquez Varela, Acevedo Vásquez, Acevedo Susviela. Acevedo Álvarez, Acevedo Acevedo, Acevedo Achával, Martínez de Hoz Acevedo y Acevedo Anchorena entre otras, aquí y en la vecina orilla.

El clan de HERRERA, desgajado del Contador de la Real Aduana de Montevideo, cargo que ocupó hasta que decidió unirse a la admirable alarma de 1811, -don Luis Fabián de Herrera e Izaguirre -quien por su lado materno descendía de una rama de Hernandarias- y su mujer, doña Gervasia Josefa Basavilbaso Ross- (gente criolla de rancia estirpe estos Basavilbaso, emparentados con todo el patriciado platense y hasta con el chileno); de quienes descienden los Herrera Basavilbaso, Muñoz Herrera, Cantilo Muñoz -Ascendentes de los: Cantilo Ortiz-Basualdo, Cantilo Achával, Braun Cantilo, Cantilo Zuberbühler, de Anchorena Cantilo, Bullrich Cantilo, Bullrich Ocampo, Bullrich de Anchorena, Bullrich González-Álzaga, Sáenz-Valiente Bullrich Ruiz-Guiñazú Cantilo, Bullrich Terra; Bullrich Nöetinger; Rodríguez-Larreta Bullrich; Holmberg Bullrich; Paz Zuberbühler Bullrich; Paz Villegas; Alvear Paz, etc-; Anaya Herrera, Herrera Pérez -(de los Pérez Serantes)-, y de estos últimos los Herrera Quevedo, Herrera Griffith, de Arteaga Herrera, de Arteaga Heber, de Arteaga Hughes, Previtali De Arteaga, Shaw De Arteaga, de Salterain Herrera, de Herrera Uriarte, y claro está Lacalle De Herrera, Lacalle Pou, Lacalle Ponce de León, Lacalle Bonino, Caviglia Lacalle- (quien por los Lacalle, desgajan del Clan Arrúe- por su rama Areta Arrúe, y éstos de los Artigas Carrasco, primeros pobladores, derivados de la antigua casa Carrasco Melo-Coutinho, descendiente de linajes fundadores, conquistadores de América).

El clan de CASTRO del que nacen las familias Castro Caravia- dos ramas- ascendentes de los Castro Blixen, Castro Vásquez-Varela; Horta Castro, Márques Castro, Marques Seré, Larraín Castro y de éstos su descendencia chilena en las familias Larraín Vicuña, Covarrubias Larraín-; Castro Ruano de Arteaga, Lacueva Stirling Castro, Figari Castro, Castro Pérez-Crosa. También los Castro Geille y Castro Mentasti; Illa Castro; Risso Castro, Risso Villegas.

Descendiente de este mismo clan Castro, es imposible no nombrar a los Capurro, padres de los Capurro Castro, derivando de estos -tres ramas- de las familias Arocena Capurro; Arocena Ortiz de Taranco, Castells Capurro, Capurro Castells, García-Lagos Capurro; Capurro Etchegaray, Capurro Ruano de Arteaga, García Capurro, García Cuenca, Artagaveytia García Cuenca, García Urioste, García Brum y Varela Capurro, entre otras.

El clan MUÑOZ, nace de quien fuera Alcalde de Primer Voto en varias oportunidades, Don Bruno Muñoz. De este personaje descendieron las familias Muñoz, Muñoz Quirós; Muñoz Herrera; Cantilo Muñoz; Cantilo Ortiz-Basualdo; Muñoz Vidal; Anaya Muñoz; Muñoz Anaya; Castellanos Muñoz; Castellanos Pfeiff; Castellanos Etchebarne; Gallinal Castellanos; Castellanos Etchepare; Muñoz Del Campo; Zorrilla de San Martín Muñoz; Muñoz Caravia,; Muñoz Maza; Muñoz De Arteaga; Muñoz Mentasti; Piera Muñoz; Rodríguez-Larreta Piera; Muñoz Triaca; Ramírez Muñoz; Gurméndez Muñoz; Muñoz Arocena, entre otras.

El clan CASTELLANOS, conformado por los descendientes del Dr. Francisco Remigio Castellanos, egresado de Chuquisaca, abogado de la Real Audiencia de Charcas, asesor del Cabildo de Buenos Aires, integrante de la Junta Municipal Gubernativa en la Banda Oriental, Diputado en el Congreso General Constituyente de 1824, y del Superior Tribunal de Justicia. En la ciudad de Montevideo, quedará el grueso de su distinguida descendencia en las familias: Castellanos Elías, Castellanos de Arteaga, Cibils Castellanos, Wilson Castellanos, Castellanos Cibils, Echeverría Castellanos, Castellanos Illa, Winterhalter Castellanos, Castellanos Platero, Stewart Castellanos, Castellanos Stewart, Brown Castellanos, Mouliá Castellanos, Castellanos Mañé, Sosa-Días Castellanos, Castellanos Villarnobo, Pascual Castellanos, Arrosa Pascual, Arrosa Shaw, Castellanos Martinelli, Zemborain Castellanos, Castellanos Álvarez, Shaw Wilson, Castellanos Regules, Sienra Castellanos, Acosta y Lara Castellanos, Castellanos Morales, Castellanos Balparda, Castellanos Muñoz, y Pereda Castellanos, esta última descendiente del Coronel Enrique Pereda Arrúe.

El clan VÁZQUEZ, que gobernó durante el siglo XIX, tiene entre sus ascendientes apellidos como Vázquez Feijoo (Santiago y Ventura), Rodríguez Pereyra de la Luz, Lamas y Hordeñana.

Un clan no patricio, pero que adquirió gran notoriedad después de la Guerra Grande fue el de GÓMEZ. Un hijo directo del matrimonio de Roque Antonio Gómez y Rita Calvo, fue el Gral. Leandro Gómez. De éste clan descienden las familias Arteaga, Arocena, Artagaveytia, Rodríguez Larreta, Gómez Ruano, Gómez Lenguas, Hughes Gómez, Gómez Folle.


Perfil del Patricio

''Nació en el tiempo en que Montevideo tenía Gobernadores; hijo o nieto de primeros pobladores, estudió en Buenos Aires, en Córdoba, en Chuquisaca o, más modestamente con los Padres Franciscanos de la ciudad.
Peleó joven aún, contra los ingleses; en 1811, rompiendo con los suyos, acudió a las filas de Artigas al acercarse éste a las murallas pero ya, antes de 1820, se separó de él y volvió a la ciudad rendida a Lecor hacía, en esa fecha, tres años. Acató la autoridad portuguesa y colaboró con la Provincia Cisplatina; en 1822, la separación de lusitanos y brasileños le hizo avizorar una posibilidad de liberación que secundó, discretamente pero no sin valor. En 1825 adhirió a la Patria Nueva y desempeñó tareas civiles o militares en los sucesivos gobiernos de Lavalleja, Suárez y Rondeau. Constituyente en 1828, firmante de la ''carta magna'', respaldó al presidente Rivera con esperanzada expectativa, para desilusionarse después de su ausencia y su desorden. Congregado en torno a Oribe, en quien ve uno de los suyos, le siguió a Buenos Aires en 1838 y volvió con él al Cerrito, donde pasó ocho años en la semioscuridad, vitupereando de corazón las intervenciones europeas y murmurando entre los suyos contra la inútil severidad del General o su ciega confianza en Rosas. Murió poco después de la Paz de Octubre, menos rico de lo que había sido pero todavía con un tren de vida holgado, distribuyendo el trámite apacible de sus años entre su quinta de Miguelete y su casa del Centro. Sus hijos, ya crecidos por entonces, actuaron como dirigentes de los partidos, tales como éstos se desdibujan después de 1851, pero también abrigaron anhelos de fusión y creyeron en la extinción (algún día) de las viejas divisas. Escudados en la Universidad recién fundada, fueron abogados o médicos en la ciudad, o estancieros, o burócratas o, en menos casos militares. Tuvieron tiempo de ver el albor del nuevo siglo y de sentir, irrestañablemente, que también todo su tiempo había pasado'' Texto de Carlos Real de Azúa en "El Patriciado Uruguayo".

Existen algunas formas de identificarlos y todas ellas son sutiles e inconfundibles.
La "gente bien" modula su voz de forma determinada y utiliza algunas palabras y deja otras de lado. Viste cierta ropa, camina y gesticula con maneras sobrias y lleva cierto aire que los diferencia - o por lo menos eso cree- de los demás.


Este círculo de gente- que no es necesariamente el que aparece en las páginas sociales - no hace ostentación de dinero ni de poder. Sí ostenta, aunque de manera subrepticia, sus apellidos.

La "gente distinguida" sabe muy bien de dónde viene, sabe quién es hijo de quién y con quién esta casado, conoce su linaje y el de sus pares y por eso en sus conversaciones están muy presentes las líneas sucesorias.

Sus casas están puestas con un estilo austero pero elegante. Entre sus muebles está la cómoda de la tatarabuela y en las paredes hay retratos de sus ancestros, esos que fueron ilustres e hicieron algo por la patria.

En Uruguay no hay aristocracia, u oligarquía porteña como la de los Anchorena, Alzaga, Alvear, Ayerza o Achaval, Beccar-Varela, Blaquier, Duhau, Gowland, Lasala, Lynch, Martínez de Hoz, Pereyra-Iraola o Unzué, por mencionar algunas. Sí hay fuertes entronques y mismas ascendencias con muchas de estas familias como por ejemplo los Larreta Anchorena, Alzaga Rodríguez-Larreta, Sánchez-Alzaga Castellanos, Gowland Lasala, Arrúe Gowland, Areta Lasala, Martínez de Hoz Acevedo, Acevedo Anchorena, Lacroze Gowland, Lacroze Reyes Oribe, Braun Lasala, Braun García-Arocena, Illa Viamonte, Elia Illa, Urquiza Illa y de estos los Urquiza Anchorena y luego los Urquiza-Anchorena Gowland, entre otras, pero a falta de esa oligarquía propia, encontramos firmes vestigios del patriciado

Aún quedan familias que tienen plena conciencia de su procedencia y siguen determinados códigos. "Los que pertenecen al viejo patriciado saben perfectamente quién es gente bien y quien no...”

No olvidemos que a través de las generaciones hubo mucha mezcla y que actualmente no hay nadie que se pueda considerar cien por ciento patricio. Sin embargo "quien tiene por varios lados sangre patricia, sabe que hay códigos que se manejan y que sólo ellos conocen".

La sobriedad y la austeridad son, en realidad, las principales marcas de los patricios. En esos círculos se sabe quién es quien, por eso, esa gente "no necesita demostrarle nada a nadie". Por ejemplo, no necesitan estar bronceados para demostrar que salieron de veraneo. "El patricio si no se quema no le importa, no le interesa demostrar nada". En ese sentido, la ostentación esta muy lejos de figurar en sus códigos. Y por eso, en las tarjetas personales de la "gente bien", nunca figuran sus títulos profesionales.

Saber disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas es quizás uno de los códigos más importantes. Aquello de que el último refugio de la gente refinada son los placeres sencillos sería una suerte de máxima para este círculo de gente. Entre estos placeres está tomar café en buena compañía, un té, un whisky, y conversar.


Tessa García