sábado, 28 de julio de 2012

"Lucía, la rebelde tataranieta de los barones de Amazonas"





Lucía Topolansky Saavedra junto a su madre y hermanos


La baronesa de la Calle Sarandí


El 16 de julio de 1843, exactamente 5 meses después de iniciado el Sitio por Oribe, una boda de campanillas bendecida en la nueva parroquia montevideana de San Francisco deslumbra al mundillo social de la ciudad sitiada. Entrega su mano en matrimonio Carmen Álvarez Susviela, de treinta y un años, hija del segundo matrimonio de Ana Susviela Llano, con el antiguo Vista de Aduana, Alejandro Álvarez Cavieces.

La novia era hermana por parte de madre de María Jacinta , Manuel y Juan Gualberto García Susviela ,este último marido de Juana María Arrúe Castilla, matrimonio con distinguida sucesión en ambas orillas en las familias García Arrúe, García Stirling, García Viana, García Calvo, García Calvo Estrada, Braun Menéndez Behety, de Elia García Calvo, García Calvo Villegas y García Calvo Menéndez Behety entre otras, y hermana entera de Ángela Álvarez Susviela, mujer de Cristóbal Salvañach Wich; Javier Álvarez Susviela, quien casa con Carmen Díaz Romero -(abuelos entre otros de los Victorica Álvarez, de Javier Previtali Álvarez, casado con Enriqueta Donnelly; de Elena Calamet Álvarez casada con Adolfo Pareja Areta -descendiente del Clan Areta Arrúe, de María del Carmen Perey Álvarez, con Manuel Federico Arturo Soneira, y de las primeras damas Josefina Perey Álvarez de Serrato y Celia Álvarez Mouliá de Amézaga, entre otros )-, y de Carolina Álvarez Suviela, quien entregó su mano a Don Pedro Sáenz de Zumarán y Heredia - padres entre otros de María Juliana Sáenz de Zumarán Álvarez, casada con José Shaw Mac-Lean; Carlos Antonio Sáenz de Zumarán Álvarez, marido de Amalia Arocena Artagaveytia, Ana Juliana Sáenz de Zumarán Álvarez, unida en matrimonio a Ramón José Cárcano César- padres de Carolina Cárcano Zumarán, señora de José Alfredo Martínez de Hoz Acevedo.

El novio Francisco Manuel Barrozo da Silva, portugués, nacido en Lisboa el sábado 29 de setiembre de 1804, hijo del matrimonio formado por Teodosio Manuel Barrozo da Silva, coronel de la Brigada Real de Marina y Antonia Joaquina Barrozo, gente de situación acomodada, la estirpe reconocía hidalga raigambre. Barrozo es apellido de vieja cepa galaico-portuguesa. Cinco leones de plata, rampantes y en sotuer sobre campos de gules, blasonaron el frontispicio del noble solar ancestral en tierras lusitanas durante los tiempos feudales y a lo largo de los de la expansión colonial. En épocas más próximas ya desgajado el Brasil de la tutela portuguesa, es Francisco Manuel, varón llamado a ennoblecerse en el nuevo Imperio fundado por Pedro I, sobre el tórrido litoral atlántico de América del Sur, agregando nuevos timbres a la heráldica heredada de sus mayores.

Con el tiempo el tiempo el marino lisbonés habrá de alcanzar de la gracias de don Pedro I el grado de Almirante de la Armada Imperial y el título nobiliario de barón de Amazonas.

Un hogar trashumante el del barón de Amazonas, la mitad del tiempo en Brasil , ya en servicio, ya en la corte, siempre en la atención de una carrera promisoria; la otra mitad en Montevideo, donde siempre le retienen intereses afectivos – la familia de su mujer, los hijos han nacido aquí. Todo esto justifica que la familia mantenga casa en esta capital, en la calle Sarandí 149, en cuyos salones, Carmen Álvarez Susviela de Barrozo, la baronesa montevideana, sobre cuya distinción y señorío las mentas tradicionales son unánimes , prodiga a sus invitados, en memorables tertulias, refinamientos aprendidos en la sede imperial de don Pedro.

En aquella casa muere el barón almirante, ya viudo, a los setenta y ocho años de edad, el martes 8 de agosto de 1882.

Barrozo es apellido destinado a extinguirse en Montevideo. Solo dos hijos deja este matrimonio, Enrique que muere célibe y cuarentón en París en 1887 y anula así la posibilidad de perpetuación varonil de la casa; e Isabel, casada en 1870 con el no menos linajudo José Saavedra Ramírez, hijo del Teniente Coronel Ramón Cayetano Saavedra Cárdenas y Ana Ramírez, hija del poderoso andalúz José Ramírez Pérez y María Carrasco, nieto de Rafael Teodoro Saavedra Rodríguez, bautizado en Buenos Aires el 26 de febrero de 1769, y casado allí el 16 de julio de 1795 con Petrona Josefa Cárdenas - hija de Rufino de Cárdenas, Administrador de la Real Renta de Tabaco en Buenos Aires. Sobrino nieto del célebre Brigadier General Cornelio Saavedra Rodríguez, presidente de las Junta de 1810 y 1811, casado en primer matrimonio con su prima Francisca de Cabrera Saavedra, viuda de Don Mateo Ramón de Alzaga y Sobrado, matrimonio del que descenderían las siguientes familias uruguayas: los Álzaga de Soriano, los Gómez Haedo; los García de Zúñiga (en la rama de Mateo); los Zuviría; los De las Carreras, ( en la rama de Roberto);- al enviudar Cornelio, contrae segundas nupcias con Saturnina Bárbara Otálora del Rivero- hija del Coronel José Antonio de Otálora Larrazábal, Cabildante de Buenos Aires,y Josefa del Rivero y Cossio - matrimonio de vieja cepa hispano-criolla. Una de las hermanas de Saturnina fue, Manuela, quien se unió en matrimonio al Coronel Manuel Soler. La otra hermana, Ana María, fue la segunda mujer de don Benito Rivadavia, padre de Bernardino Rivadavia. Bisnieto de Santiago Felipe de Saavedra y de la Palma, bautizado en Buenos Aires el 5 de mayo de 1723 y casado en Potosí el 31 de marzo de 1753 con Teresa Rodríguez Michel. Tataranieto de quien fue en la ciudad porteña, Regidor, Procurador General, Alférez Real y Alcalde, Don Bernardo de Saavedra y Gutiérrez de Paz y Ana de la Palma y Lobatón del Pozo Silva, unidos en matrimonio el 20 de mayo de 1714 en Buenos Aires.


José Saavedra Ramírez se foguea joven la guerra del Paraguay. Sirve a las órdenes de Venancio Flores, pero de regreso abandona las armas, ya que su destino esta en las finanzas y la política. Integra la Comisión del Banco Nacional con Juan L. Cuestas y Mauricio Llamas y en 1898 el golpe de estado de Cuestas lo lleva a ocupar una banca en el Consejo de Estado. Al año siguiente resulta electo Diputado por Montevideo y preside la cámara baja hasta 1901. En los prolegómenos de la elección presidencial de 1903, un grupo de amigos quiere llevarlo a la primera magistratura; su posible candidatura se estrella contra las fuerzas que apoyan a Batlle, MacEachen y Juan Carlos Blanco y que determinan la victoria del primero.

En los primeros decenios del presente siglo, los hijos de José Saavedra Ramírez e Isabel Barrozo Álvarez constituyen la última generación montevideana del histórico linaje venido a América 300 años antes. Son ellos 17 vástagos, dos muertos en la infancia, tres muertos solteros, José, María, Isabel y Mercedes; y doce que sobrevivieron y contrajeron matrimonio , Isabel, con el ingeniero Conrado García Lagos –(Tío de Francisco García Lagos Rodríguez Larreta, marido de María del Pilar Howard Arrién, descendiente de María Bernarda Castilla – ascendente del Clan Arrúe–Arrién); Carmen casó con Horacio Piñeyrúa Echenique; Luis, con Sara Guani; Carlos con Laura Victorica; Amalia con Luis Julio Supervielle Munyoel poeta franco uruguayo-; Blanca, con Manuel Vaeza Ocampo; Alfredo con Nilda Gregorini; Ricardo con Brígida Martino, Margarita con Buenaventura de Azevedo Tourem y Enrique Saavedra Barrozo, juez de paz, marido de Elia María Rodríguez, quienes fueron padres de María Elia Saavedra Rodríguez, mujer del ingeniero Luis Topolansky Müller, padres de siete hijos, una de sus hijas es la Primera Dama y Senadora Lucía Topolansky Saavedra, mujer de José Alberto Mujica Cordano actual Presidente de la República Oriental del Uruguay.




Textos consultados de la obra de Ricardo Goldaracena
Recopilación Diego Castro Arrúe

Los Arrúe y la "Calera de las Huérfanas"




"El Silencio de los Siglos"



Como veladas por un encantamiento, las generaciones feudales parecen haber quedado estáticas, fulminadas con la inmovilidad por el silencio de los siglos acumulados sobre ellas. Se las descubre de pronto, como fantasmas, entre las piedras de una torre derruida, en un infolio patinado de amarillo, enmohecido por el olvido, que se toca con respeto y se mira con estupor. Donde solo los iniciados pueden individualizar sus nombres , como en un juego de adivinanzas, siguiendo con el tacto los desvaídos relieves heráldicos en las losas de sus capillas. Palabras de Ricardo Goldaracena.


Estancia "Calera de las Huérfanas"


Antecedentes históricos

La presencia jesuítica en el Río de la Plata dejó su impronta más notoria en las Misiones establecidas en el Norte, en lo que hoy es territorio brasileño, argentino y paraguayo.

Durante casi dos siglos (XVII-XVIII) los jesuitas catequizaron, orientaron y dirigieron un enorme grupo de indígenas, fundando sobre las márgenes de los ríos Uruguay y Paraná, treinta y dos poblados que aglutinaron a unos 160.000 aborígenes.

Mediante este sistema de pueblos indígenas, pretendieron poner a la población autóctona a salvo de la explotación inhumana de los encomenderos hispano-criollos y de los esclavistas luso-brasileños. La población aborigen guaraní vio transformada drásticamente y para siempre su forma de vida original.

Para lograr la autosuficiencia del sistema misionero, los jesuitas establecieron una compleja red productiva a la que integraron estancias. En éstas, la ganadería era sólo uno de los segmentos productivos, acompañada de una agricultura intensiva, explotación minera y desarrollo industrial con miras al autoabastecimiento e intercambio.

Es en este contexto que surgen las dos estancias principales que los jesuitas fundaron en lo que actualmente es territorio uruguayo: “Nuestra Señora de los Desamparados” sobre la costa del Río Santa Lucía, dependiente del Colegio y Residencia de Montevideo, y la estancia “Del Río de Las Vacas” o “De Nuestra Señora de Belén” (conocida hoy como Calera de las Huérfanas), dependiente del Hospicio y Colegio bonaerense de “Nuestra Señora de Belén”, fundada en 1741-42.

Las fuentes históricas califican a esta última como “la mayor avanzada civilizadora de su tiempo en nuestro medio rural”. De más de cuarenta y dos leguas cuadradas de superficie (140.000 hás. aproximadamente), tenía como límites el arroyo San Juan, el arroyo de las Vacas, el Río de La Plata y el cerro de Las Armas.

Su casco principal se ubicó a orillas del arroyo Juan González, a unos 16 km. de la actual ciudad de Carmelo, mas precisamente en la hoy llamada Colonia Arrúe. El mismo estaba integrado por una iglesia bajo la advocación de la Virgen de Belén, habitaciones, patios, herrería, panadería, jabonería, telar, carpintería, tahona, hornos de ladrillos y tejas y dos hornos de cal. Estos últimos abastecían a Buenos Aires, Colonia y Montevideo. Además contaba con “ranchos” para las familias de los negros esclavos y para los indios peones.

Asimismo existía un huerto con gran variedad de frutales y legumbres entre las que destacan 1.500 cepas de vid, siendo éste el lugar de introducción de dicho cultivo en el Uruguay. Con cierta diferencia de escala, la estructura de su casco era muy similar a la de los pueblos misioneros.

La población de la estancia se estima en aproximadamente 250 personas, compuesta por indios conchabados, criollos y negros esclavos, estos últimos eran la mayoría. Cabe preguntarse por qué los jesuitas, cuyo objetivo principal fue la evangelización y habían reaccionado fuertemente contra todo tipo de esclavización indígena, tenían tantos esclavos negros en sus estancias. Según las fuentes históricas, esta fue una tradición con la cual los primeros grupos de jesuitas no se sintieron a gusto, y fue uno de los aspectos que se suscitaron en contra de la explotación de “fincas rústicas”. Sin embargo, la posesión de esclavos fue aceptada, con la advertencia de que se diera una atención especial a sus necesidades espirituales.

Durante el período de ocupación jesuítico la estancia sólo contó con dos padres: primero el Padre Alonso Fernández y luego el Padre Agustín Rodríguez, quienes dirigieron todas las actividades allí desarrolladas (producción de cal, ladrillos, tejas, construcción de la iglesia y demás edificaciones, producción ganadera y agrícola, funcionamiento de los talleres), sin descuidar las actividades propiamente religiosas.

Los jesuitas solicitaron primariamente estas tierras con el objetivo de producir cal, aunque la superficie otorgada por la Corona excedía holgadamente ese cometido original. La Estancia de Belén (Calera de las Huérfanas) se constituyó así en el segundo emprendimiento minero de nuestro territorio (el primero fue en la vecina estancia de Narbona). Dos hornos (cuyas ruinas se conservan hoy día), funcionaban en las proximidades del casco. La cal era uno de los elementos principales para la construcción, lo que la convertía en un importante rubro comercial.

En el año 1767 el Rey Carlos III de Borbón expulsa a los jesuitas de todos sus dominios y la estancia pasa a depender de la “Junta de Temporalidades” de Buenos Aires, quien encarga su dirección a Don Juan de San Martín (padre del prócer argentino).

En 1777 el establecimiento es puesto a cargo de “Las religiosas de la Caridad” para mantener al Colegio de Niñas Huérfanas de Buenos Aires. Este fue el motivo para que a la estancia se la comenzara a conocer como “Calera de las Huérfanas”, nombre que conserva al día de hoy.

A comienzos del siglo XIX el conjunto edilicio sufre enormes deterioros. Las habitaciones y demás recintos que correspondían a la estructura implantada por los jesuitas, dejan de cumplir sus funciones originales y el abandono es seguido por demoliciones y reutilizaciones de algunos de los materiales constructivos. La iglesia sufre el desplome casi total de su techo y parte de sus elementos de culto son llevados para la iglesia del naciente poblado de Carmelo, fundado por Artigas en 1816.

Desde 1815 – en aplicación del plan artiguista de fomento rural – las tierras de la estancia son repartidas entre más de 40 beneficiarios, cuyos derechos se anulan tras la derrota del prócer. Posteriormente el gobernador bonaerense Manuel Dorrego ordena un nuevo fraccionamiento y venta, siendo el general Julián Laguna Delgado Melilla, quien adquiere el antiguo casco hacia 1829, suegro del Coronel Juan Bernardino Arrúe Castilla, propietario de la estancia desde 1880 a 1916 y ascendente de los Arrúe Gowland.

miércoles, 11 de julio de 2012

Eduardo Victor Haedo, Enrique Amorim Areta y Jorge Luis Borges en una misma rama.



Leonor Acevedo de Borges


Juana María Larrazábal y Avellaneda, unida en matrimonio a Gregorio de Otálora, padres del Coronel José Antonio de Otálora Larrazábal, Cabildante de Buenos Aires, marido de Josefa del Rivero y Cossio.

Hijos de estos fue Manuela de Otálora del Rivero, casada con Miguel Soler, Teniente Coronel de los Reales Ejércitos- padres del prócer de la Independencia Miguel Estanislao Soler Otálora (1783-1849),Gobernador, intendente de la Provincia Oriental en 1814 y Comandante de la Vanguardia del Ejercito de los Andes, casado con María de la Natividad Viana Mendoza- nieta de María Francisca Alzaybar de Viana” La Mariscala”.

De la unión de Miguel y María de la Natividad nace en Bs.As en 1785 Irene Soler Otálora, quien entregó su mano en matrimonio a Francisco Ramón Martínez de Haedo y Bayo. Padres de la generación HAEDO SOLER, a la que pertenecieron:

Gregorio de Haedo Soler, fallece soltero, pero con descendecia natural habida en Segunda Mendoza – (Bisabuelos del político nacionalista, legislador, ministro y consejero nacional de gobierno, Eduardo Víctor Haedo).

Francisco de Haedo Soler quien tomó en matrimonio el 2 de junio de 1855 a su sobrina Irene Suárez Haedo. Siendo padres de:

Irene Haedo Suárez desposada en 1883, por el agrimensor Roberto Mendoza y Albin – Intendente de Río Negro y fundador de la estancia y cabaña “Uruguay”

Francisco Haedo Suárez, casó con su sobrina segunda Clara Young Peña – hija de Diego Young Stirling y Aurora Peña Martínez de Haedo -padres de Aurora, Carlos Diego y Esther.
Aurora de Haedo Young, contrajo matrimonio con su primo 2do Ricardo Haedo Gándara; Carlos Diego de Haedo Young, casó con Zelmira Terra Arocena.- hija del Dr. Arturo Terra Zuasnábar y de Zelmira Arocena Artagaveytia- con sucesión en las familias Haedo Terra, Haedo Harley, Haedo Storm, Amorim Haedo y Haedo Más de Ayala.
Ester Haedo Young, mujer del famoso escritor salteño Enrique Amorim Areta-(1900-1960), hno de Ruben Amorim Areta, marido de Zelmira Haedo Terra y de Juan Carlos Amorim Areta, quien casó con Carmen Uribelarrea Peña - hija de Manuel Adrián Antonio del Corazón de Jesús de Uribelarrea Anchorena y de Elisa Magdalena Peña Ortiz-Basualdo-.

Dalia de Haedo Suárez, casada en 1988 con Juan Carlos Gómez Alzaga


Jacinta de Haedo Soler, casó con el Coronel de la Independencia y héroe de Junín, Isidoro Suárez Merlo (1799-1846), siendo padres de Leonor Suárez Haedo, nacida en la ciudad de Mercedes en 1837, unida en matrimonio al estanciero Isidoro Acevedo Laprida, padres de Leonor Rita Acevedo Suárez, quien entregó su mano en matrimonio al Dr.Jorge Guillermo Borges Haslam, padres del escritor Jorge Luis Borges.

lunes, 9 de julio de 2012

Los Lasala Fernández Larrazábal y la endogámica aristocracia criolla





Nacieron en Buenos Aires, Gobernación del Río de la Plata, hijos del capitán del Regimiento de Buenos Aires Juan Bautista Lasala Bachaulet, natural de Francia, y de Juana Agustina Fernández de Larrazábal,- esta última, nieta del general Antonio de Larrazábal Basualdo, alcalde y justicia mayor y Agustina de Avellaneda Lavayen –hna de María Rosa Ana de Avellaneda Lavayen, esposa Juan Ignacio de San Martín Gutiérrez de Paz, hija del Capitán Gaspar de Avellaneda y de Juana de Lavayen Ponce de León.

Los hijos del matrimonio Lasala Fernández Larrazábal fueron:

Martín Lasala Fernández Larrazábal, fue teniente coronel de ingenieros de los Reales Ejércitos, y esposo de la no menos linajuda Margarita Oribe y Viana – hija de Francisco Oribe de las Casas, noble en el Alcázar de Segovia, años mas tarde Subteniente, y María Francisca de Viana y Alzáybar, noble y rica estanciera en la Banda Oriental -, hija del primer gobernador español en esta ciudad, José Joaquín de Viana Sáenz de Villaverde, Mariscal y Caballero de Calatrava, y de María Francisca de Alzáybar Ealo y Guesala, mas conocida como " La Mariscala".

El 27 de octubre de 1805 nace el Coronel Francisco Lasala y Oribe, se incorporó a las milicias orientales apenas iniciada la cruzada libertadora del general Lavalleja, siendo reconocido como alférez del Escuadrón Escolta de éste, el 15 de noviembre de 1825. Al año siguiente pasó a formar parte del Regimiento “Dragones Libertadores”; a las órdenes de Lavalleja concurre el 13 de marzo de 1826 al combate frente a La Colonia, en el cual le fue muerto a Lasala el caballo que montaba por 5 balas enemigas. El 7 de mayo de aquel año era promovido a teniente 1º por su conducta valerosa. El 26 de julio de igual año, marchó desde el Durazno al sitio de Montevideo y se halló en todos los hechos de armas en dicho asedio, formando parte, como se dijo, del cuerpo de “Dragones Orientales” que mandaba su tío el coronel Manuel Oribe, Regimiento este último que tomó el número 9 del arma de caballería, al incorporarse el 1º de diciembre de 1826, el Ejército Republicano mandado por el general Alvear. Este cuerpo formó parte de la vanguardia de aquel ejército en la campaña de comienzos de 1827, asistiendo Lasala a la batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero, recibiendo por su intervención en la misma el escudo y cordón de honor decretados por el Gobierno de la República Argentina, así como también, los despachos de ayudante mayor del 1er Escuadrón de su Regimiento, extendidos con fecha 9 de abril de 1827, habiendo obtenido la misma jerarquía en el 2º Escuadrón, el 2 de enero de igual año.

Participó en el curso de este mismo mes en la campaña al Río Grande, bajo las órdenes del general Alvear, asistiendo al combate de las Puntas de Camacuá, el día 23 del mismo, así como también a otros encuentros de menor importancia sostenidos por la vanguardia republicana mandada por el general Lavalleja, en aquella campaña, la que terminada, marchó Lasala el 14 de mayo del mismo año, desde el Cerro Largo, a formar parte de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, donde sirvió hasta el 4 de mayo de 1828, en que partió a la campaña de Misiones hasta el 1º de julio del mismo año, en que regresó al sitio de la capital, en cuyas operaciones tomó parte hasta el 12 de octubre de igual año, fecha en que terminó la guerra. El 28 de agosto del mismo año había sido promovido a capitán del Regimiento 9 de Caballería.

Al ser declarado independiente el Estado Oriental, Lasala pasó con su cuerpo, al servicio del mismo, tomando este último la denominación de “Regimiento 1º de Caballería” en el novel ejército. El 25 de mayo de 1829 fue ascendido a sargento mayor graduado. Al año siguiente hizo una corta campaña contra los anarquistas, que tuvo una duración de 21 días, formando parte del Batallón 1º de Cazadores. Juró la Constitución del 18 de julio de 1830, sancionada por la Asamblea Nacional. El 10 de junio de 1833 recibió la efectividad de sargento mayor, recibiendo el encargo de organizar el Batallón Matrícula de Marina, en Montevideo, cuyo mando tomó. Cuando su tío, el general Manuel Oribe, escaló el sillón presidencial, el 1º de marzo de 1835, designó a Lasala primer ayudante de la Capitanía del Puerto de Montevideo, el 30 de julio. Ascendió a teniente coronel el 29 de octubre de 1836 y a coronel, el 20 de agosto de 1838. Fue comandante del cuerpo de “Libertos Orientales” y de la “Guardia de la Constitución”.

Caído el presidente Oribe a raíz del triunfo obtenido por Rivera en El Palmar, el 15 de junio de este último año, Lasala fue desterrado el 9 de abril de 1839 a la República Argentina. El 30 de setiembre de este mismo año salía de Buenos Aires acompañando en calidad de 1er ayudante al general Oribe, designado por Juan Manuel de Rosas para mandar un cuerpo de ejército que iba a operar contra los unitarios. Incorporado Lasala al ejército del general Echagüe en la provincia de Entre Ríos, asistió al combate de Don Cristóbal, el 10 de abril de 1840, y al del Sauce Grande, el 16 de julio de igual año. El 21 de este mismo mes, se halló en la acción de la Punta del Diamante, provincia de Entre Ríos, donde le fue muerto por una bala de cañón el caballo que montaba, al tiempo de reconocer los puntos fortificados que ocupaban los marinos franceses de la corbeta de guerra “Expeditive”. El 28 de noviembre de 1840 se halló en la batalla del Quebracho Herrado. El 2 de diciembre de este mismo año fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la vanguardia del Ejército y el 30 del mes siguiente fue comisionado para conducir desde Córdoba a Buenos Aires las banderas del Regimiento 9º de Orientales, que marchó para la guerra emancipadora en 1814, y que se hallaban depositadas en la Iglesia de Santa Teresa, de Córdoba, y lo fueron entonces en la de San Agustín, en Buenos Aires.

El 9 de agosto de 1841 fue designado Jefe del Estado Mayor del ejército que marchó desde Córdoba a las provincias de Cuyo, por La Rioja. En tal carácter asistió a la batalla de Rodeo del Medio, el 24 de setiembre de aquel año, en la que fue completamente destruido el ejército de Lamadrid. El coronel Lasala en aquella acción de guerra tomó personalmente las piezas de artillería unitaria, acompañando a la Compañía del Batallón “Defensores”, que mandaba el capitán Constancio Otondo. El general Pacheco en el parte de la acción, dice:
“Es de justicia hacer mención del mérito contraído por el coronel Jefe del Estado Mayor divisionario, D. Francisco Lasala, no sólo como un valiente en el combate, sino como incansable en los trabajos y fatigas de una campaña que en su destino se los ha ofrecido multiplicados y difíciles”. A Lasala en esta emergencia le tocó perseguir a los restos del ejército derrotado hasta las faldas de los Andes.
Después de este triunfo y el que obtuvo en Famaillá, el general Oribe, el 19 de setiembre del mismo año, todas las fuerzas unitarias que operaban en el interior quedaban eliminadas. Entonces aquel general recibió orden de retrogradar desde Salta para hacer frente al nuevo adversario que acababa de surgir a raíz de la victoria de Caaguazú, alcanzada sobre Echagüe por el general Paz, el 28 de noviembre. Reconcentradas todas las fuerzas federales sobre Santa Fe, Lasala formó parte de aquel ejército, y el 23 de noviembre de 1842, era designado Jefe de Estado Mayor General del mismo, en sustitución del general Eugenio Garzón, que se había disgustado con Oribe, nombramiento éste que se hizo conocer al Ejército por Orden General fechada en la costa del Clé, el día 27 del mismo mes. En la sangrienta batalla del Arroyo Grande, el 6 de diciembre, Lasala tuvo honroso comportamiento, mereciendo en el parte del general Oribe la siguiente nota:
“El Jefe del E. M. G., coronel D. Francisco Lasala, alcanzó al oficial que llevaba en sus manos una profanada y adulterada bandera oriental, y se la arrancó, hundiéndole al mismo tiempo su espada en el cuerpo”. El 30 de diciembre del mismo año pasó a comandar el Batallón “Cazadores Orientales”, que desde febrero de 1844 tomó el nombre de “Libertad Oriental”.

El 24 de diciembre Oribe iniciaba el pasaje del río Uruguay, operación terminada el día 27, y el 16 de febrero de 1843 ponía sitio a la ciudad de Montevideo. En este largo asedio, el coronel Lasala tomó parte en numerosas acciones de guerra, entre las cuales citaremos: 5 de julio de 1843, combate de Tres Cruces; el 26 de febrero de año siguiente, en el Cerro, mandando dos batallones; el 24 de abril de igual año, en la salida general que realizaron los defensores de la plaza bajo el superior comando del general Paz, el coronel Lasala mandó la izquierda de la línea en la acción librada en las inmediaciones del Cerro, la que estaba compuesta por 4 batallones. Continuó formando parte de las tropas sitiadoras y cuando el 28 de julio de 1851, a raíz del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas se retiraron la mayor parte de las tropas argentinas que se encontraban en el ejército sitiador, el coronel Lasala fue designado por Oribe para comandar este último, compuesto desde entonces solamente por los batallones “Libertad Oriental”, “Maza”, “Voluntarios de Oribe”, “Guardia Nacional de Infantería”; dos batallones de la División del general Antonio Díaz, un piquete de caballería y 3 piezas de artillería ligera, aparte de la de sitio. Tal designación se hizo conocer por Orden General, de la fecha precitada. El 8 de octubre del mismo año Oribe capitulaba ante el ejército del general Urquiza.

En 1853 tuvo a su cargo la modificación de las “Ordenanzas Militares”. El 2 de enero de 1858 fue miembro de la Junta de Guerra reunida para acordar el plan de defensa de Montevideo. El día 20 del mismo mes, fue Jefe de Estado Mayor del ejército en campaña contra los revolucionarios encabezados por el general César Díaz, asistiendo en tal carácter el coronel Lasala a la batalla y rendición de los rebeldes en el Paso de Quinteros, sobre el río Negro, el 28 de enero de igual año. El general Medina elogió y recomendó la conducta del coronel Lasala en aquellas operaciones.

El 3 de noviembre de 1858 fue nombrado Jefe Interventor de las Revistas de Comisario. Aparte de las comisiones precitadas, Lasala desempeñó la de parlamentario de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, el 4 de octubre de 1828, para comunicar a los defensores de la plaza, la suspensión de las hostilidades por el canje de la Convención de Paz firmada en Río de Janeiro el 28 de agosto. Juan Manuel de Rosas le decretó 3 medallas de oro por su participación en la campaña contra los “Ejércitos Libertadores”. En 1825 pasó 3 veces a la capital argentina con comunicaciones del general Lavalleja. (www.revisionistas.com.ar)


El coronel Lasala contrajo matrimonio en Montevideo, en julio de 1830 con María Inés Furriol González Luna, - hna de María de los Ángeles Furriol González Luna, casada con el Brigadier Eugenio Garzón Avellaneda. Falleció en Montevideo el 7 de marzo de 1859.

Del matrimonio de Francisco y María Inés nace la generación Lasala Furriol

Ángela Lasala Furriol, casada con Adolfo ARETA ARRÚE - hijo de Juan Manuel Areta Landuaceres y Celestina ARRÚE Castilla. Ascendentes entre otros de Elena Areta, casada con Juan María Mailhos Paullier, descendiendo de esta unión los Mailhos Areta; Raquet Mailhos; Brown Raquet.

Rafael Lasala Furriol, casado con su prima 2da. Josefa Oribe " Maturana"-, hija de Francisco ORIBE y VIANA y Dolores Maturana. Al fallecer Rafael, Josefa contrae segundas nupcias con Agustín de Urtubey y Estrada -, hno de Ignacio de Urtubey y Estrada, marido de María Ignacia Elena Magdalena Gowland de Acevedo y Justiniano de Urtubey y Estrada, marido de Clara Villegas García de Zúñiga.

Uno de las hijas del segundo matrimonio de Josefa Oribe con Agustín de Urtubey, fue María de Urtubey Oribe, unida en matrimonio a su primo Francisco de Viana y Oribe- hijo de Javier de Viana Ximénez y Dolores Oribe "Maturana" -, quienes fueron padres de Olga de Viana Urtubey, señora de Guillermo García Gil - bisnieto de Juan Gualberto García Susviela y Juana María ARRÚE Castilla, entroncado el Clan ARRÚE y sus descendientes una y otra vez con las familias Oribe, Viana, Gowland, Lasala y Alzaga entre otras en una especie de capricho genealógico.

Carolina Lasala Furriol, esposa de Ignacio de Soria y Viana - padres de Ignacio Soria Lasala, casado con su prima hermana María Luisa Gowland Lasala y de Joaquín Soria Lasala marido de su otra prima Josefina Gowland Lasala.

María Inés Lasala Furriol, casada con Eduardo de Lavalle y Oyuela - hijo de Juan José Lavalle González Bordallo - éste último hno. de Mercedes Lavalle González-Bordallo, mujer de Ezequiel Real de Azúa Cires- ascendentes de los Real de Azúa ARRÚE.) ; y Manuela de la Oyuela - hno. de María Carmen de Lavalle y Oyuela, casada con Ezequiel Ramos-Mejía Segurola y de Elena Laurentina de Lavalle y Oyuela, quien dio su mano en matrimonio a Manuel Sáenz de Zumarán Heredia.

Martín Lasala Furriol, esposo de Consuelo Álvarez Susviela –hija de Miguel Álvarez Obes y Carmen Susviela Santelices, -prima en 2do grado de Juan Gualberto García Susviela, marido de Juana María ARRÚE Castilla).

Nacieron de esta unión la estirpe de los Lasala Álvarez a la que
pertenecieron:

Francisco Lasala Álvarez, quien tomo la mano en matrimonio de Esther Bofill Pons - padres de
Francisco Lasala Bofill, casado con Delia Ortiz-Basualdo Castro-Quirno, Hija de éstos fue Magdalena Lasala Ortiz-Basualdo, mujer de Juan Carlos Aberg Cobo Duggan.

Mercedes Lasala Bofill, casada con Ricardo Braun Menéndez-Behety -
Ascendentes de: los Braun Lasala y de éstos las familias Braun Blaquier -
tres ramas- ; Braun Travers; Frers Braun; Frers Anchorena, Amadeo Frers y
los Campos Alvear Braun, entre otros.

Miguel Lasala Álvarez formo junto a Violeta Supervielle y de esta unión nace Odile Lasala Supervielle, casada con Carlos García Arocena.- padres de Mónica García-Arocena Lasala, mujer de Armando Braun Estrugamou, sus hijos fueron Agustín Braun García-Arocena, marido de Elvira Martínez de Hoz Bullrich y Armando Carlos Braun García-Arocena, marido de Inés Arteta Seré, entre otros.

Carlos Eduardo García-Arocena Lasala, casado con Rita Isabel Strauch Bofill
Los García Arocena Strauch - ascendentes de los García-Arocena
Fernández, Van Aken García-Arocena y Frederick García-Arocena.

Y Julia Elena García-Arocena que se unió en matrimonio con Guillermo Stewart Vargas, siendo hijos de estos - Ricardo Stewart Garcia-Arocena, quien contrajo nupcias con María Delia Arrosa y Jaime Stewart García-Arocena, marido de Joyce Davies Butler.

María Eusebia Lasala Furriol, quien se unió en matrimonio con Juan Francisco Gowland de Acevedo - hijo de Juan Francisco Gowland Philips Mallet y Fortunata de Acevedo Pérez de Arana - hna. de Mariano Calixto de Acevedo Pérez de Arana, marido de Felicia Quincoces Aldecoa-).

Juan Francisco y María Eusebia fueron padres entre otros de Francisco Gowland Lasala; Clara Gowland Lasala, mujer de Luis Cardoso, ascendentes de la familia Cardoso en Montevideo; Carlos Gowland Lasala; María Luisa Gowland Lasala, casada con su primo hermano, Ignacio Soria Lasala y Josefina Gowland Lasala, con Joaquín Soria Lasala,- hermano del anterior hijos de los arriba mencionados Carolina Lasala Furriol e Ignacio de Soria y Viana ,- nietos del distinguido Brigadier General y Margarita de Viana y Achucarro); y Hortensia Virginia Gowland LASALA, casada con Alberto ARRÚE Areta.- (nieto de Juan Bernardino ARRÚE Castilla-, Coronel y Jefe político en Durazno y bisnieto del Prócer de la Independencia y Ministro de Guerra y Marina, Julián Laguna Delgado-Melilla).

De la unión de Alberto y Hortensia, nace en ambas márgenes del Río de la Plata el linaje de los ARRÚE GOWLAND, al que pertenecen entre otros Alberto, Juan Francisco y Clarita ARRÚE Gowland. La unión de ambos apellidos sus descendientes la han perpetuado hasta el día de hoy.


María Josefa de las Mercedes Lasala Fernández Larrazábal, nace en noviembre de 1773, el 13 de abril de 1782 contrajo matrimonio con pariente Miguel Fermín Mariano de Riglos San Martín, hijo de Marcos José Francisco Javier Riglos Alvarado y Francisca Javiera de San Martín Avellaneda, natural de Buenos Aires, capitán de Dragones del Fijo, el regimiento veterano de la ciudad y Caballero de Santiago. El 22 de julio de 1798 su esposo, que se desempeñaba como sargento mayor de la plaza de Buenos Aires, fue nombrado teniente general y gobernador del Gobierno Político y Militar de Chiquitos, muriendo el 16 de mayo de 1808 mientras se encontraba de paso en Buenos Aires, aún ejerciendo ese cargo.

Tras enviudar, Mercedes Lasala regresó a Buenos Aires donde al igual que su familia adhirió decididamente a la Revolución de Mayo de 1810. Junto con su hermana Eusebia Lasala

Iniciada la suscripción para la también llamada "expedición de Unión de las Provincias interiores" Mercedes Lasala contribuyó con tres onzas de oro a cubrir los gastos de la expedición.
Con esos donativos y los que se hicieron en varias provincias, un mes después la Junta pasaba revista en Monte Castro a más de mil hombres.
El 11 de noviembre de 1825 compró la casa de José de San Martín, sobre la Plaza Mayor y a pocos metros del Cabildo de Buenos Aires, que se convirtió en uno de los centros de las tertulias de la ciudad, conocida como los Altos o el Balcón de Riglos
Fue socia fundadora y primera presidenta de la Sociedad de Beneficencia organizada por Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez, tras disolver la Hermandad de la Santa Caridad. Su ejercicio del cargo se extendió entre el 10 de febrero de 1823 y el 15 de enero de 1827, continuando como socia de la institución hasta su muerte. Estaba integrada entre otras por Juana del Pino de Rivadavia, hija del ex Virrey y esposa del Ministro, María Rosario Azcuénaga, Casilda Igarzábal, Bernardina Chavarría de Viamonte, esposa del General y Mariquita Sánchez, la Sociedad se hizo cargo de todas las instituciones de bien público destinadas a mujeres y niños, que hasta ese entonces habían regenteado las Órdenes y Hermandades, incluida la Casa de Expósitos.

Enfermó gravemente y fue atendida por los médicos Francisco de Paula Rivero y el inglés Santiago Leppe pero falleció el 1 de enero de 1837 en su ciudad natal.

Entre otros, hijos de su matrimonio con Riglos fueron:



Miguel José Sabelio Riglos Lasala, marido de Dolores Villanueva López-Camelo, - padres de:

Marcos Dionisio Javier Riglos Villanueva, casado con María Nieves Oromi Escalada y éstos padres de Marcos José Andrés Riglos Oromi, quien casó con María Isabel Alzaga Piñeyro – (ascendente de los Riglos Alzaga, Riglos Pacheco, Blaquier Riglos, Leloir Blaquier.

Dolores Nieves Riglos Oromi, marido de José María Achaval

María Nieves Riglos Oromi, entregó su mano a Raúl Juan Cruz Videla-Dorna Muñoz Cabrera
Esteban María Riglos Oromi, marido de Angélica Magdalena Elia Ocampo.

Mercedes Francisca Riglos Villanueva, quien se unió en matrimonio a Tomás Severino Anchorena García de Zúñiga.

Padres de Tomás Esteban Anchorena Riglos, quien contrajo matrimonio con Clara Josefina Cobo Ocampo.

Joaquín Samuel del Corazón de Jesús Anchorena Riglos, marido de Sara Justa Madero de Arteaga - Hermana de: Guillermo Victor Madero de Arteaga, quien casó con Magdalena GARCÍA-CALVO, otra descendiente del Clan Arrúe, bisnieta de Juana María Arrúe Castilla de García Susviela- Joaquín y Sara fueron padres de: Tomás Joaquín de Anchorena Madero, marido de Dolores Isabel Pacheco Santamarina; Sara Josefina de Anchorena Madero, mujer de Alejandro H. Leloir Martínez de Hoz; y de Esteban Joaquín de Anchorena Madero, quien casó con María Luisa Martínez de Hoz Lacroze - hija de Federico Lorenzo Martínez de Hoz Stegmann y María Luisa Lacroze Gowland.



Indalecia Agustina Juan Martina Lasala Fernández Larrazábal, desposada por Ramón Miguel de Oromí Martiller.

Padres entre otros de: Juan Rafael Oromí Lasala esposo de Dominga Saavedra Otárola – padres de: Manuel María Oromí Saavedra, esposo de Narcisa Amalia Stegmann Pérez-Millán; Emilio Oromí Saavedra, esposo de Dolores Escalada Oromí y Corina Oromí Saavedra, quien entregó su mano en matrimonio a Justo Tomás Villegas Cascallares – hno de: Petrona Villegas Cascallares, esposa de Fernando Cruz Cordero ARRÚE- hijo de María de los Ángeles ARRÚE Castilla y Fernando María Cordero de Mendoza.

José Guillermo Ramón Oromi Lasala, esposo de María Nieves Escalada de la Quintana- padres de la generación Lasala Escalada

Juana Agustina Oromi Escalada, desposada por Juan Vicente Lázaro Blaquier Sagastizábal – padres de Juan José Blaquier Oromi, casado en primeras nupcias con Amalia Valentina Anchorena Castellanos, - patrocinadora de la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, hna del mítico Aaron de Anchorena, y de Josefina Anchorena Castellanos, esposa del escritor Enrique “Rodríguez” Larreta Maza.

Al enviudar de Amalia contrae 2das nupcias con Mercedes Melchora Elizalde Leal – padres de Juan José Blaquier Elizalde, quien desposó a la bella Magdalena “Malena” Nelson Hunter-

Los hermanos Blaquier Hunter, se llamaron


Eduardo, que se unió en matrimonio con la modelo y corredora de autos Delfina Frers. Segundas nupcias con Lucía de Anchorena. De su primer matrimonio nacieron Delfina, mujer del polista Nacho Figueras, Eduardo y Elina Blaquier Frers

Agustina, se casó con Martín Braun Lasala, hijo del historiador Ricardo Braun Menéndez y Mercedes Lasala Bofill. – descendientes de Martín Lasala Furriol y Consuelo Álvarez Susviela, del Clan Obes- (prima de Juan Gualberto García Susviela, casado con Juanita María ARRÚE Castilla).

Juntos tuvieron a Magdalena, Agustina, viuda del dirigente justicialista Julio Mera Figueroa y Martin Braun Blaquier, marido de la uruguaya Mariela Beceiro.


Marina, por su parte, se casó con Raúl Peralta Ramos Alzaga Unzué y tuvo a Marina e Inés Peralta Ramos. Luego casó con Ignacio Zuberbühler, con quien tuvo una hija.


Juan José, por otro lado, se casó con Belén Carreras Saavedra Martínez Zuviría.
.

Malenita se casó en 1eras nupcias con Juan Reynal Hughson – padres de Malenita y Ginette Reynal. Luego casó con Hernán Agote Lanusse, con quien tuvo tres hijos más, uno de ellos el polista Martín Agote Blaquier

Dolores, se casó con el piloto de autos Andrea Vianini y tuvieron cuatro hijos: Paolo, Giuseppe, Astrid y Andrea Vianini Blaquier. Luego se casó con el empresario brasileño Lair Cochrane y tuvieron a Concepción Cochrane Blaquier

Por otro lado, Mercedes se casó con Alberto Hoeffner Castro Cranwell, segundas nupcias con Teófilo Bordeu.

María Teresa, se casó con Adolfo Zuberbühler Moreno-Hueyo en primeras nupcias y en segundas con su ex cuñado Francisco Braun Lasala.

Julia Elena Blaquier Hunter se casó en primeras nupcias con Francisco Braun Lasala, hermano del mencionado Martin, esposo de Agustina. Segundas con un primo de su ex marido, Fernando Braun Campos.



Isidora Josefa Nepomucena Lasala Fernández Larrazábal

Gerónimo Pedro José Manuel Lasala Fernández Larrazábal

Cándido Francisco José de Lasala Fernández Larrazábal

Nació en Buenos Aires en 1770. Cursó sus estudios primarios y secundarios en España, ingresando al ejército del Rey. Más tarde se inclinó por la navegación, e ingresó a la Real Armada. Regresó en la fragata San Pío al Río de la Plata, donde ésta prestaba servicios en el puerto de Montevideo, en 1790.
Ascendido a teniente de navío, participó en varias de las exploraciones que el gobierno del virreinato organizó por la costa patagónica, a órdenes del capitán Juan Gutiérrez de la Concha y de Alejandro Malaspina. Exploró la Isla de los Estados en detalle, y prestó servicios por dos años en las islas Malvinas. Entre 1793 y 1803 residió en Europa, participando en las guerras contra Francia y Gran Bretaña.
Posteriormente volvió a prestar servicios en Montevideo. Allí estaba cuando se produjo la primera de las Invasiones Inglesas, y colaboró en la formación del ejército reconquistador de Santiago de Liniers. En gran parte, se debió a Lasala el éxito en cruzar el río de la Plata esquivando de noche a la flota británica.
Participó en la Reconquista, y su valor demostrado en combate le valió la estimación general y menciones en partes oficiales. Pasó los meses siguientes organizando el Real Cuerpo de Marina, a órdenes del coronel Gutiérrez de la Concha, del cual era el segundo jefe.
Al producirse la segunda invasión inglesa en julio de 1807, Lasala comandó una compañía de la Real Marina Española y otras de Pardos, Morenos y Patricios, que debían defender la Plaza de Toros del Retiro,1 actual Plaza San Martín. Dirigió la artillería local en el Retiro con eficiencia y coraje, alentando a los jóvenes reclutas. Su posición fue sometida a un intenso fuego por parte de las famosas Casacas Rojas ("Redcoats") de los ingleses, donde el 5 de julio cayó gravemente herido y falleció a consecuencia de sus heridas.
Fue una de las muertes más lamentadas de las invasiones inglesas, porque se trataba de un verdadero héroe popular, y que había muerto como tal. Un monolito, enfrente de la Plaza San Martín a la salida del subte, puesto por la infantería de marina argentina recuerda al primer caído de ese cuerpo militar.


Eusebia Lasala Fernández Larrazábal- nació el 16 de diciembre de 1774. Al igual que su familia adhirió decididamente a la Revolución de Mayo de 1810. Junto a su hermana Mercedes Lasala Fernández Larrazábal de Riglos y las señoras de Peña, Irigoyen, Castelli, Agrelo, etc. se contaba entre las más decididas patriotas. Fueron ellas quienes en la mañana del 18 de mayo de 1810 se presentaron (posiblemente en casa de Juan José Viamonte) para convencer a Cornelio Saavedra de que había llegado el momento de la revolución.
Una de las decisiones adoptadas por el cabildo abierto del 25 de mayo de 1810 ordenaba a la Junta Gubernativa disponer el envío de una expedición a las provincias del interior con el objeto formal de asegurar la libertad en la elección de diputados que las representarían en el gobierno. Más allá de esa justificación por otra parte razonable, era preciso evitar con rapidez la formación y consolidación de núcleos contrarrevolucionarios y demostrar a los partidarios en el interior del movimiento emancipador que serían sostenidos con decisión y preservados en sus vidas y hacienda por el nuevo gobierno.

El primer objetivo de la Expedición Auxiliadora sería la provincia de Córdoba, donde se organizaba la resistencia alrededor del héroe de la reconquista Santiago de Liniers.
El Cabildo del 25 de mayo había asignado recursos para organizar el nuevo ejército: los sueldos del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y de otros altos empleados de su administración. No obstante sea por resultar insuficientes o como medio para movilizar y comprometer a los vecinos con la causa se inició una suscripción pública.
El 7 de junio la Gaceta de Buenos Aires publicó una resolución en los siguientes términos: "No pudiendo mirarse con indiferencia los loables fines propuestos en la expedición que pidió e pueblo para las provincias interiores, y siendo un deber de la Junta llenar este encargo a que se le sujetó en las actas de su inauguración, avisa a los buenos patriotas que pueden concurrir al señor Vocal don Miguel de Azcuénaga, quien recibirá los ofrecimientos que voluntariamente se hagan, con reserva de reglar la Junta los destinos, con concepto a la calidad de los sujetos y nombrar la parte de fuerza efectiva y jefes que deben presidir la expedición".
Iniciada la suscripción para la también llamada "expedición de Unión de las Provincias interiores" Eusebia Lasala contribuyó con una onza de oro a cubrir los gastos de la expedición.
En la sociedad porteña de la época era muy apreciada por su bondad. Los hermanos Robertson afirmaban que "Doña Eusebia de Lasala, quizá la mujer de espíritu más atrayente y más bondadosa y franca de cuantas conocí en Buenos Aires. Aunque ya de cierta edad, resultaba la más solicitada en la tertulia y la preferida de nuestros oficiales de marina por la bondad con que les corregía sus faltas de español y sus tropiezos en la danza".

Murió el 10 de julio de 1854 en su ciudad natal.




Recopilación y armado de archivos familiares y fuentes varias: Diego Castro Arrúe

domingo, 1 de julio de 2012

"El Patriciado"


Familia Capurro Etchegaray




"Son los linajes donde los demás intentan mirarse como en un espejo, con esa carga de virtudes y glorias, de leyendas y maldiciones que han tejido el misterioso manto de seducción de los abolengos más rutilantes del mundo, con esa sutil e invisible autoridad capaz de elevar a la categoría de modelo todo cuanto hacen, dicen y tienen a su alrededor..." dijo Ricardo Goldaracena



LOS PATRICIOS… Gente Bien!!!



“Ser gente bien es ser bien educado, es tener una tradición de buena moral. Es el concepto de la hidalguía española, que trajeron los labradores que llegaron a estas tierras. Es un sentido del honor, de la decencia, de evitar la traición.
Esa es la quintaesencia del patriciado."
dijo Silva y Antuña.

Los patricios son aquellas familias de clase alta que influyeron en la independencia de la nación (tanto a favor como en contra) y tenían cultura, ciertas tradiciones y buenos modales. Además, estas personas consideradas ''padres de la patria'' tenían poder político y económico.

El patriciado gobernó al Uruguay en bloque hasta el fin de la Guerra Grande, en 1851. A partir de esa fecha hubo grandes olas de inmigrantes y este grupo social dejó de ser una clase homogénea, para pasar a ser mixturada. En 1875, con el militarismo, el patriciado perdió poder. Sin embargo, durante la presidencia de Julio Herrera y Obes (1890-94) éste repuntó, pues el suyo fue un gobierno netamente patricio. Para muchos, el fin del patriciado uruguayo como clase dominante terminó precisamente con el fin de la presidencia de Herrera y Obes. ''Luego quedaron personajes sueltos, pero no clase dominante. Ahora quedó la alta burguesía''.
Sin embargo, muchos coinciden en que los apellidos patricios son los que siempre van a quedar sonando en la memoria colectiva, los que verdaderamente van a decir algo acerca de la persona que lo lleve.

El patriciado esta formado por grandes clanes. '' Eran ni mas ni menos que los dueños de la República.

Uno de ellos es el clan OBES, que esta integrado por las familias Herrera y Obes, Pacheco, Gelly y Obes, Álvarez y Obes, Lasala Álvarez Obes, Ellauri, Ramírez, Blixen (quienes dieron cinco presidentes al Uruguay y la Argentina).

El clan VIANA, descendientes del primer gobernador español de Montevideo, esta conformado por familias como la de Alzáybar, Oribe, Lasala, Estrada, Larreta, Maza, Gowland, Areta Arrúe, Arrúe Areta -dos ramas-, de las Carreras, Urtubey, Vargas, García Wich, Stewart y Berro.

El clan GARCÍA DE ZÚÑIGA del que derivaron las familias Villegas, Zorrilla de San Martín, Lenguas, Petit, Ortiz de Taranco, Castells, Mongrell, Inciarte y los vizcondes d´alvenas.

Del clan SUSVIELA descienden familias como Susviela Guarch, García Susviela, García Arrúe, García-Calvo, García Viana, Álvarez Susviela, Braga Salvañach, Sáenz de Zumarán, Saavedra, Soneira, Shaw, Álvarez Mouliá, Álvarez Preve y Cat.

En el clan LARRAÑAGA, las familias Larrañaga, Berro, Errázquin, Jackson, Buxareo, Cibils, Pereira Rosell.

El clan ACEVEDO por su parte, reúne familias como Acevedo, Acevedo Díaz, García Lagos Acevedo, Varela Acevedo, Blanco Acevedo, Lerena Acevedo, Vásquez Acevedo, Vásquez Varela, Acevedo Vásquez, Acevedo Susviela. Acevedo Álvarez, Acevedo Acevedo, Acevedo Achával, Martínez de Hoz Acevedo y Acevedo Anchorena entre otras, aquí y en la vecina orilla.

El clan de HERRERA, desgajado del Contador de la Real Aduana de Montevideo, cargo que ocupó hasta que decidió unirse a la admirable alarma de 1811, - don LUIS FABIÁN DE HERRERA e IZAGUIRRE y su mujer doña GERVASIA JOSEFA BASAVILBASO ROSS- (gente criolla de rancia estirpe estos Basavilbaso, emparentados con todo el patriciado platense y hasta con el chileno); de quienes descienden los Herrera Basavilbaso, Muñoz Herrera, Anaya Herrera, Herrera Pérez -(de los Pérez Serantes)-, y de estos últimos los Herrera Quevedo, Herrera Griffith, De Arteaga Herrera, De Arteaga Heber, De Arteaga Hughes, Previtali De Arteaga, Shaw De Arteaga, de Salterain Herrera, De Herrera Uriarte, y claro está Lacalle De Herrera, Lacalle Pou, Lacalle Ponce de León, Lacalle Bonino, Caviglia Lacalle- (quien por los Lacalle, desgajan del Clan Viana- por su rama Areta Arrúe, y éstos de los Artigas), entre otros.

El clan de CASTRO del que nacen las familias Castro Caravia- dos ramas- ascendentes de los Castro Blixen, Castro Vásquez-Varela; Horta Castro, Márques Castro, Marques Seré, Larraín Castro y de éstos su descendencia chilena en las familias Larraín Vicuña, Covarrubias Larraín-; Castro Ruano de Arteaga, Lacueva Stirling Castro, Figari Castro, Castro Pérez-Crosa. También los Castro Geille y Castro Mentasti; Illa Castro; Risso Castro, Risso Villegas.

Descendiente de este mismo clan Castro, es imposible no nombrar a los Capurro, padres de los Capurro Castro, derivando de estos -tres ramas- de las familias Arocena Capurro; Arocena Ortiz de Taranco, Castells Capurro, Capurro Castells, García-Lagos Capurro; Capurro Etchegaray, Capurro Ruano de Arteaga, García Capurro, García Cuenca, Artagaveytia García Cuenca, García Urioste, García Brum y Varela Capurro, entre otras.

El clan MUÑOZ, nace de quien fuera Alcalde de Primer Voto en varias oportunidades, Don Bruno Muñoz. De este personaje descendieron las familias Muñoz, Muñoz Quirós; Muñoz Herrera; Cantilo Muñoz; Cantilo Ortiz-Basualdo; Muñoz Vidal; Anaya Muñoz; Muñoz Anaya; Castellanos Muñoz; Castellanos Pfeiff; Castellanos Etchebarne; Gallinal Castellanos; Castellanos Etchepare; Muñoz Del Campo; Zorrilla de San Martín Muñoz; Muñoz Caravia,; Muñoz Maza; Muñoz De Arteaga; Muñoz Mentasti; Piera Muñoz; Rodríguez-Larreta Piera; Muñoz Triaca; Ramírez Muñoz; Gurméndez Muñoz; Muñoz Arocena, entre otras.

El clan VÁZQUEZ, que gobernó durante el siglo XIX, tiene entre sus ascendientes apellidos como Vázquez Feijoo (Santiago y Ventura), Rodríguez Pereyra de la Luz, Lamas y Hordeñana.

Un clan no patricio, pero que adquirió gran notoriedad después de la Guerra Grande fue el de GÓMEZ. Un hijo directo del matrimonio de Roque Antonio Gómez y Rita Calvo, fue el Gral. Leandro Gómez. De éste clan descienden las familias Arteaga, Arocena, Artagaveytia, Rodríguez Larreta, Gómez Ruano, Gómez Lenguas, Hughes Gómez, Gómez Folle.


Perfil del Patricio

''Nació en el tiempo en que Montevideo tenía Gobernadores; hijo o nieto de primeros pobladores, estudió en Buenos Aires, en Córdoba, en Chuquisaca o, más modestamente con los Padres Franciscanos de la ciudad.
Peleó joven aún, contra los ingleses; en 1811, rompiendo con los suyos, acudió a las filas de Artigas al acercarse éste a las murallas pero ya, antes de 1820, se separó de él y volvió a la ciudad rendida a Lecor hacía, en esa fecha, tres años. Acató la autoridad portuguesa y colaboró con la Provincia Cisplatina; en 1822, la separación de lusitanos y brasileños le hizo avizorar una posibilidad de liberación que secundó, discretamente pero no sin valor. En 1825 adhirió a la Patria Nueva y desempeñó tareas civiles o militares en los sucesivos gobiernos de Lavalleja, Suárez y Rondeau. Constituyente en 1828, firmante de la '' carta magna'', respaldó al presidente Rivera con esperanzada expectativa, para desilusionarse después de su ausencia y su desorden. Congregado en torno a Oribe, en quien ve uno de los suyos, le siguió a Buenos Aires en 1838 y volvió con él al Cerrito, donde pasó ocho años en la semioscuridad, vitupereando de corazón las intervenciones europeas y murmurando entre los suyos contra la inútil severidad del General o su ciega confianza en Rosas. Murió poco después de la Paz de Octubre, menos rico de lo que había sido pero todavía con un tren de vida holgado, distribuyendo el trámite apacible de sus años entre su quinta de Miguelete y su casa del Centro. Sus hijos, ya crecidos por entonces, actuaron como dirigentes de los partidos, tales como éstos se desdibujan después de 1851, pero también abrigaron anhelos de fusión y creyeron en la extinción (algún día) de las viejas divisas. Escudados en la Universidad recién fundada, fueron abogados o médicos en la ciudad, o estancieros, o burócratas o, en menos casos militares. Tuvieron tiempo de ver el albor del nuevo siglo y de sentir, irrestañablemente, que también todo su tiempo había pasado'' Texto de Carlos Real de Azúa en '' El Patriciado Uruguayo''.

Existen algunas formas de identificarlos y todas ellas son sutiles e inconfundibles.
La "gente bien" modula su voz de forma determinada y utiliza algunas palabras y deja otras de lado. Viste cierta ropa, camina y gesticula con maneras sobrias y lleva cierto aire que los diferencia - o por lo menos eso cree- de los demás.


Este círculo de gente- que no es necesariamente el que aparece en las páginas sociales - no hace ostentación de dinero ni de poder. Sí ostenta, aunque de manera subrepticia, sus apellidos.

La "gente distinguida" sabe muy bien de dónde viene, sabe quién es hijo de quién y con quién esta casado, conoce su linaje y el de sus pares y por eso en sus conversaciones están muy presentes las líneas sucesorias.

Sus casas están puestas con un estilo austero pero elegante. Entre sus muebles está la cómoda de la tatarabuela y en las paredes hay retratos de sus ancestros, esos que fueron ilustres e hicieron algo por la patria.

En Uruguay no hay aristocracia, u oligarquía porteña como la de los Anchorena, Alzaga, Alvear, Ayerza o Achaval, Beccar-Varela, Blaquier, Duhau, Gowland, Lasala, Lynch, Martínez de Hoz, Pereyra-Iraola o Unzué, por mencionar algunas. Sí hay fuertes entronques y mismas ascendencias con muchas de estas familias como por ejemplo los Larreta Anchorena, Alzaga Rodríguez-Larreta, Sánchez-Alzaga Castellanos, Gowland Lasala, Arrúe Gowland, Areta Lasala, Martínez de Hoz Acevedo, Acevedo Anchorena, Lacroze Gowland, Lacroze Reyes Oribe, Braun Lasala, Braun García-Arocena, Illa Viamonte, Elia Illa, Urquiza Illa y de estos los Urquiza Anchorena y luego los Urquiza-Anchorena Gowland, entre otras, pero a falta de esa oligarquía propia, encontramos firmes vestigios del patriciado

Aún quedan familias que tienen plena conciencia de su procedencia y siguen determinados códigos. "Los que pertenecen al viejo patriciado saben perfectamente quién es gente bien y quien no...”

No olvidemos que a través de las generaciones hubo mucha mezcla y que actualmente no hay nadie que se pueda considerar cien por ciento patricio. Sin embargo "quien tiene por varios lados sangre patricia, sabe que hay códigos que se manejan y que sólo ellos conocen".
La sobriedad y la austeridad son, en realidad, las principales marcas de los patricios. En esos círculos se sabe quién es quien, por eso, esa gente "no necesita demostrarle nada a nadie". Por ejemplo, no necesitan estar bronceados para demostrar que salieron de veraneo. "El patricio si no se quema no le importa, no le interesa demostrar nada". En ese sentido, la ostentación esta muy lejos de figurar en sus códigos. Y por eso, en las tarjetas personales de la "gente bien", nunca figuran sus títulos profesionales.

Saber disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas es quizás uno de los códigos más importantes. Aquello de que el último refugio de la gente refinada son los placeres sencillos sería una suerte de máxima para este círculo de gente. Entre estos placeres está tomar café en buena compañía, un té, un whisky, y conversar.


Tessa García

"El hijo militar de Casiana Arrúe, las nietas de Martín de Álzaga y el Gral. Venancio Flores..todos emparentados"



Casiana ARRÚE Castilla, produce otro entronque patricio al contraer matrimonio el 14 de setiembre de 1824 con León de Pereda- hijo del Dr. León de Pereda y de Saturnina María Francisca Martínez Gómez de Saravia- dama de abolengo hispano-criollo ésta, hermana de Diego Martín Martínez Gómez de Saravia, marido de Bonifacia Martínez Morlíus y padres de Diego Julián Martínez, quien contrajo matrimonio en 1856 con Edelmira Areta ARRÚE -(sobrina de Casiana Arrúe Castilla, hija de Celestina Arrúe Castilla de Areta);Dolores Martínez Martínez, casada con su tío materno Tomás Martínez Morlíus; Fernando Martínez Martínez, que contrae matrimonio con su prima hermana Lucía de ÁLZAGA Martínez; Baltazar Martínez Martínez; Mariano Gumersindo Martínez Martínez - (uno de los fundadores en 1871 de la Asociación Rural del Uruguay); Francisco de Paula Martínez Martínez esposo de Cecilia de ÁLZAGA Martínez, -hermana de Lucía, e hijas de Cecilio de ÁLZAGA Carrera y Francisca Antonia Martínez Morlíus, y nieta paterna del célebre ajusticiado don Martín de ÁLZAGA.



Hijos de Casiana Arrúe Castilla y León de Pereda, fueron:


Enrique Pereda Arrúe,- Militar uruguayo (1843-1893). Inicio su carrera de armas en 1863, en el ejército revolucionario de Flores, contra el gobierno de Berro y Aguirre. en 1865, integro la 'División Oriental' en la guerra de Paraguay en la que fue protagonista principal de la batalla de Boquerón, cuando al caer mortalmente herido el coronel uruguayo Palleja, asume el mando del Batallón Florida', pereda, en ese entonces capitán; rescatando el cuerpo de Palleja de entre las trincheras paraguayas, y ordenando a sus soldados presentarle armas en el campo de batalla. alcanzo el grado de coronel en 1891. Jefe político de mdeo.(1873-74), miembro del consejo de guerra (1866).

Casado con Emilia Castellanos Morales - hija de Eduardo Castellanos Elías y Emilia Morales Irigoyen - hermana de Eduardo Castellanos,casado con Clara Balparda y de Alfredo Eustaquio Castellanos, marido de Concepción Muñoz - hija del Dr. Enrique Muñoz Herrera y de Dolores Liberata Vidal y Batlle.

Casiana Pereda Arrúe, esposa de Eduardo Flores García- hijo del Gral. Venancio Flores y María "Mariquita" García Zamora, -hermano de: Segundo Flores García, marido de Josefina Reissig y de Agapita Flores García, casada con Manuel Solsona y Lamas - (nieto pat. de Manuel Solsona y Alzáybar y Micaela Jauregui Elizondo y Pagola; descendiente por línea materna de mat. del patricio Luis Lamas y Josefa Dominga Alfonsín.).